FACILITAR INVERSIONES O MANTENER EXCLUSIÓN SOCIAL

Bajo las circunstancias en las que se encuentra el país y, por ende el estado de Morelos, se advierte un futuro desalentador en lo que se refiere a desarrollo económico; inversiones y oportunidades de empleo para los morelenses.

No sólo se trata de los graves índices de delincuencia que han venido ahuyentando la inversión y obligado a las empresas a pensar en huir; sino de condiciones realmente preocupantes de carácter internacional, que llevan a pensar en una desaceleración todavía mayor en la economía.

Y es aquí donde no se entiende la actitud de algunos políticos de baja estatura que lejos de estimular y apoyar proyectos que pueden ser detonadores de la economía y garantes del bienestar integral de la región, como el caso del proyecto minero de Tetlama, se convierten en el principal obstáculo y saboteadores, desde su sillón prestado, de este tipo de capitales que tanta falta le hacen a nuestra rezagada y marginada entidad federativa.

Los funcionarios, en vez de asumirse como principales facilitadores de la inversión; exigiendo en paralelo lo necesario para que se salvaguarden los aspectos sociales y ambientales, buscan ante todo imponer su condición de “autoridad”, buscando sacar raja y saciar sus apetitos personales electorales y económicos.

De ninguna manera estamos a favor del daño ecológico irresponsable, de afectaciones irreversibles al aire, agua y el subsuelo porque eso a nadie nos conveniente; pero lo más sano es buscar conciliar el desarrollo económico y tecnológico con los cuidados al medio ambiente y la socialización de estos temas en las comunidades, para que sean éstas las que opinen y decidan sobre el desarrollo de este tipo de proyectos, que sin duda les impactarían de manera muy favorable, ante la falta de oportunidades.

Históricamente, siempre han carecido en Tetlama de lo más indispensable; pues ha sido la marginación y la ausencia de apoyos oficiales los que han predominado particularmente en este tipo de comunidades rurales de los municipios de Temixco, Miacatlán y Xochitepec.

Sus autoridades municipales por lo menos deben preocuparse en conocer a fondo de qué se trata este tipo de proyectos, que implican una muy cuantiosa inversión. Así, con múltiples estudios y planes de gestión se estaría garantizando el desarrollo de las mejores prácticas que a nivel internacional, que existen y se usan ya en el sector minero.

Según conocemos se ha buscado llevar información de primera mano a la propia alcandesa y a quienes les interesa cuidar el entorno ecológico; pero hay una posición de negativa sin dar explicación alguna, coartándole la posibilidad de tener a la zona un mejor mañana para miles de ciudadanos y familias morelenses, porque se convertiría en un polo de desarrollo.

El impacto de una inversión de ese tamaño alcanzaría casi todo el estado, modificaría positivamente el Producto Interno Bruto y sería base de confianza para recuperar diversos proyectos de inversión privada, que han descartado Morelos como punto de desarrollo económico o de plano se han ido a otros lugares que les ofrecen mejores condiciones de trabajo.

Reiteramos, lo que viene pasando en el contexto internacional, con la caída de las bolsas de valores y los mercados en el mundo; las repercusiones de la guerra de Rusia contra otras naciones; la caída en el precio del petróleo; la devaluación del peso frente al dólar y, para completar el cuadro, la posible presencia del coronavirus en el estado; podrían llevarnos a condiciones casi catastróficas de nula oportunidad de crecimiento y apertura de empleos.

¿Cómo es posible que frente a todo este panorama se anteponga el interés personal de dos que tres politiquillos enanos frente al de un Estado y sus sectores productivos?

La alcaldesa de Temixco y los demás integrantes del cabildo tienen ante sí la oportunidad de pasar a la historia como quienes hicieron posible la concreción de una inversión importante, que sin duda pondría al municipio y a su población en el camino del desarrollo y el bienestar integral de las comunidades del poniente de Morelos; en particular la de Tetlama y sus alrededores, con la puesta en marcha del proyecto minero bajo estrictos lineamientos apegados al marco de la sustentabilidad y de protección ambiental. Así como determinar todos y cada uno de los beneficios sociales y económicos que estarían aportándose en la región para su desarrollo integral. O bien, pasar a la historia como los responsables de mantener en el ostracismo social a su pueblo y su gente.