CAOS Y DESORDEN

Cuernavaca,  ciudad sin gobierno

Ignorados en sus justos reclamos, ex trabajadores que fueron despedidos en plena pandemia por el ayuntamiento capitalino bloquearon calles y avenidas en el primer cuadro de la ciudad por varias horas; generando caos y desorden vehicular, sin que algún funcionario atendiera sus quejas, mostrando pues que Cuernavaca carece de gobierno y hasta de gobernabilidad y que hay un vacío de poder, pues no se cumple la ley ni el derecho.

Quien se dice presidente municipal, Antonio Villalobos Adán, en realidad es un parapeto que obedece a intereses de algunos perversos personajes de la política; por eso es que tiene en las nóminas a diversos sujetos recomendados por parte del ex gobernador Graco Ramírez y otra del hoy sub Secretario de Gobernación a nivel federal, Rabindranath Salazar Solorio, quienes lo apoyaron para llegar a esa posición política, pero hace meses que está de decoración en el Ayuntamiento de Cuernavaca.

Además, ha perdido toda calidad moral y respeto por parte de los trabajadores, funcionarios y miembros del cabildo; porque todo mundo habla de que Villalobos es una “rata” que sólo llegó a saquear la comuna en los primeros seis meses de su gestión, porque desvió más de 60 millones de pesos con los que compró bienes inmuebles, autos de lujo y motos de muy buen gusto; cuando antes de ser edil era un pobre diablo.

Derivado de una denuncia realizada ante la Fiscalía Anticorrupción que señala el enriquecimiento inexplicable y el desvío, sigue en la silla con base en un recurso legal, un amparo, porque de no ser así ya habría sido destituido e incluso hubiera sido puesto tras las rejas. Por eso es que su presencia es “non grata”, es un edil sin calidad moral, sin proyecto, sin compromiso; más allá del suyo, y prefirió despedir cerca de 500 empleados en plena pandemia antes que devolver siquiera un poco de lo hurtado al erario.

Dejó en el desamparo laboral a 500 familias cuando era cuestión moral y de sentido común mantenerlos, debido al cierre de oportunidades de trabajo con la pandemia, y hoy propios y extraños sufrimos por su incompetencia, deshonestidad y malas mañas; con protestas que reclaman ya no la re instalación -como debiera ser- sino lo que de acuerdo con la ley aboral les corresponde, por los años dedicados al ayuntamiento.

Ilusamente Villalobos llegó a decir que buscaría su reelección, desde luego, apoyado por esos políticos lacras que lo colocaron ahí y otros que, igual que él, se vienen beneficiando con su mediocridad como la diputada local Tania Valentina Rodríguez Ruiz del Partido del Trabajo, igualmente aliada de Graco.

Pero con el desastre que trae solito se cayó, su partido -aunque nunca supimos que fuera afiliado- Morena, lo hizo a un lado “salomónicamente”; formando una coalición con Nueva Alianza y el PES,  dándole a éste último la candidatura a la capital de Morelos y ante ello ya ni las manos metió, y sólo anda por ahí dando lástima.

El problema es que su ignorancia, desinterés y deshonestidad, mantienen a ésta ciudad en completo abandono; y metidos en serios problemas particularmente económicos, porque como ya sabe que hasta ahí llegó, pues a decir de empleados y funcionarios del municipio continúa “clavándole más la uña al presupuesto” para asegurar su futuro y de algunos familiares.

Ojalá que pronto sea depuesto de esa posición, antes de que cause mayores daños al partido y el municipio, porque ciertamente que quien llegue a relevarlo sólo encontrará miseria y desolación, arcas vacías, deudas y compromisos, como los laborales que generó y que no son cosa menor.

Liquidar a 500 trabajadores con intereses y recargos, representará una considerable suma. Porque el sujeto seguramente saldrá como lo es “un ladrón”, corriendo por la puerta de atrás si es que no se va a prisión antes.

Los manifestantes, pidieron ayer que se realice una auditoría al Ayuntamiento de Cuernavaca, con el fin de que se haga responsable el cabildo de sus despidos.