CNDH: DUDOSO DESEMPEÑO

*Martínez Cruz, cargo efímero

Para Morelos fue una excelente señal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que se incorporara a José Martínez Cruz como Director General de la Primera Visitaduría; conociendo los antecedentes históricos de trabajo del buen Pepe, entendíamos que esa institución viviría momentos distintos, de mayor defensa de los derechos humanos y sociales.

Martínez ha dedicado casi toda su vida a luchar por los derechos de los demás a través de la Comisión Independiente de los Derechos Humanos de Morelos (CIDHM), y su designación en tal responsabilidad era implícitamente un reconocimiento a su labor de años, pero lamentablemente su estadía duró sólo ocho meses.

José Martínez no ha dicho directamente cuáles fueron las causas que lo llevaron a presentarle su renuncia a Rosario Piedra Ibarra, pero no hace falta hacer mucho esfuerzo de reflexión para considerar que debieron darse algunas diferencias en la toma de decisiones respecto a casos muy delicados como el de los estudiantes desaparecidos de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, mismo que se registró empezando el sexenio pasado de Enrique Peña Nieto.

Es decir, la presidenta de la CNDH y seguramente algunos de sus más cercanos colaboradores, estarían prestándose a aceptar o tomando decisiones no muy loables respecto al trato de casos delicados en la violación de los derechos de las personas, y eso llevó al luchador social morelense a dejar el cargo para no validar circunstancias inaceptables.

Se dice que el próximo reporte sobre el caso de los estudiantes desaparecidos podría ser el detonante, aunque en su carta de renuncia -de la cual tenemos copia- no lo precisa.

Lo primero que se intuye es que, como ha ocurrido siempre, la CNDH sigue obedeciendo instrucciones de instancias superiores de gobierno, para ser más precisos, de la Presidencia de la República; apartándose de su deber y de la función para lo cual fue creada que es investigar y presentar los hechos violatorios de los derechos humanos, de manera clara y sin sesgos.

Si nuestras sospechas resultaran ciertas, pues sería una decepción que en éste gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que ofreció cambiar muchas cosas particularmente en el ámbito de la justicia y legalidad, las cosas sigan igual que en el pasado; creando elementos de prueba donde no los hay o tratando de inculpar a alguien con tal de obtener un resultado.

Frente a tantas injusticias, violaciones, crímenes de Estado y de grupos de poder a lo largo de los años; es que se consideró darle vida a un organismo que -con vida independiente a los poderes públicos- salvaguardara los derechos de los individuos o instituciones, pero los hombres del poder en el país siguieron manoseando determinaciones y torciendo las leyes por encima de la institución, que como casi todo nos cuesta a los mexicanos.

Muy malas señales, porque lo anterior nos indica que por más esfuerzos que se hacen se continúa favoreciendo y validando la impunidad, las atrocidades; que son un cáncer que ha afectado al pueblo casi de forma histórica.

AYOTZINAPA; BÚSQUEDA

La búsqueda, hasta ahora infructuosa, de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en el municipio de Iguala, Guerrero, apenas iniciado el primer trienio del presidente Enrique Peña Nieto, continúa generando reclamos de los familiares y los mexicanos que se han sumado.

Hay demasiadas preguntas que, a pesar de haber transcurrido algunos años, siguen sin respuesta y continuamos en medio de especulaciones.

Entre ellas: ¿cuál fue el motivo de su desaparición? ¿En verdad los grupos delictivos «rojos» y «guerreros» fueron los responsables de ello? y otras.

Es seguro que tanto las autoridades estatales como federales de aquel tiempo (1994) sí supieron qué pasó, y donde quedaron los muchachos, pero nunca quisieron informarlo.

El caso fue tan escandaloso, que se convirtió en el tema que más daño causó a la imagen de la administración de Peña; ahí inició su debacle.

Queda claro que se protegió a los dos grupos criminales involucrados en el caso; pero ¿por qué?

El gobierno federal actual ha tenido que comenzar casi de cero, porque no hay investigaciones serias al respecto; no obstante, ahora si hay confianza de que se llegue a la verdad, y se ubique dónde quedaron los estudiantes.

Tendría incluso qué llamarse a cuentas a Enrique Peña por la trascendencia del problema. Hoy se menciona que no se descarta el que algunos jóvenes pudieran haber quedado en algún basurero del sur del estado de Morelos, y se menciona que se harán revisiones aquí, ya que los grupos delictivos que habrían participado operan en ambas entidades.

Incluso varios de los presuntos implicados fueron detenidos en la entidad. Y mire, el descrédito del gobierno anterior fue tal que incluso, quien se perfilaba como el candidato natural a la presidencia de la República en la justa del 2018, Miguel Ángel Osorio Chong, entonces Secretario de Gobernación, tuvo que ser sacrificado, porque era uno de los «servidores públicos» que desde su posición tenía que haber entregado cuentas al respecto y nunca lo hizo.

En casos como éste, se advierte la grave complicidad de autoridades de todos los niveles con la delincuencia organizada. Por eso las cosas en el país llegaron a tal grado de impunidad.