AUTORIDAD OMISA

*México enfermo

La pobreza, la ausencia de una cultura de la alimentación sana y la omisión de las autoridades en sus tres niveles de gobierno, han provocado que México sea un país enfermo; con gravísimos problemas de salud, ante los cuales ningún recurso económico o programa ha sido suficiente en casi 20 años.

La insuficiencia alimenticia en un amplio sector social lleva a altos grados de desnutrición; sobre todo en niños y adolescentes, pero al mismo tiempo, una equivocada cultura en el alimento nos ha convertido en la nación con el más alto índice de obesidad, sólo por debajo de los Estados Unidos.

¿Estos problemas pueden tener solución? desde luego, pero la marginación, la irresponsabilidad de padres de familia y la ausencia de políticas públicas orientadas a sembrar consciencia al respecto, ha llevado a esos graves escenarios.

Quizás de esos tres principales factores, que alimentan las enfermedades en la ciudadanía, el más difícil de resolver sea el de la pobreza; porque se requiere mucho dinero para rescatar a unos 60 millones de mexicanos que no cuentan con lo indispensable para vivir decorosamente.

Claro, hay igualmente causas por las que ellos se encuentran así, el desvergonzado actuar de generaciones de políticos corruptos que han pasado por las instituciones gubernamentales y sólo han robado a manos llenas sin importarles el dolor de nuestros conciudadanos.

Literalmente, han desmantelado a las instituciones, hasta las más nobles como las que atienden a los más pobres, y entregado el país a intereses extraños, o en su caso se han enriquecido hasta la saciedad, sin ningún escrúpulo o descargo de conciencia.

Así que en esta parte también hay responsabilidad oficial.

La otra parte relacionada con la falta de cultura sobre la alimentación, por parte de muchos padres de familia sí es menos complicada de resolver; en mucho se debe a la falta de tiempo de éstos para darle a sus hijos de comer lo correcto antes de irse a la escuela, aunque también suele ser porque simplemente no se quieren molesta o lo consideran pérdida de tiempo.

Acaban dando a los menores cualquier chatarra adquirida en la tienda de la esquina, productos cargados de azúcar y otros componentes químicos que no los nutren, sin conciencia de que causan un daño enorme al organismo con el tiempo.

En esta parte vemos también una total despreocupación de las autoridades, apenas vemos una pequeña campaña orientada a sembrar consciencia popular respecto a ese  daño que se viene generando; particularmente en la niñez y la adolescencia, a pesar de que se sabe a la perfección el origen del sobrepeso y la obesidad.

Y en lo que toca a la responsabilidad directa de los gobiernos, primero haremos hincapié en que son los menores de edad quienes más problemas de obesidad presentan, es decir, quienes se encuentran en edad escolar.

Pero vea usted, durante un corto periodo hace ya algún tiempo, se insistió mucho en que se tendría que cuidar la venta de alimentos dentro y en torno de los planteles escolares para que fuera el correcto, precisamente parta ir poniéndole remedio al asunto.

¿Qué pasó con esos programas e iniciativas que parecían adecuadas? no lo sabemos, de pronto se dejó de hablar de eso y seguimos viendo cómo en la entrada de las escuelas siguen esos expendios de productos dañinos a la salud o en las mismas escuelas, y las autoridades escolares brillan por su ausencia.

Y entonces ¿cuál podría ser la causa de tan graves omisiones de quienes gobiernan este país, estado o municipios?, pues fuertes intereses con la iniciativa privada, componendas entre empresarios deshonestos y funcionarios o autoridades de algún tipo que son los encargados de hacer que las leyes se cumplan.

Sabemos que las bebidas como los refrescos son sinónimo de diabetes, que pastelillos, dulces o frituras van causando estragos en nuestro cuerpo, pero dejan mucho dinero a políticos e inversionistas de ese tipo de mercancías.

¿Se puede corregir? claro; sólo hay que aplicar la Ley y el sentido común, prohibir esos seudo alimentos y proteger a nuestros hijos desde el hogar, ofreciéndoles alimentos realmente positivos y desterrando esos negocios de porquerías que rodean los planteles, y desde luego implementar fuertes campañas de orientación nutricional, por lo menos para comenzar.

Pero ¿a quién le importa? a las instancias «competentes» por lo visto que no, y a nosotros como padres; parece que tampoco, entonces seguiremos con mayores problemas de salud, miles de muertes todos los días a causa de desnutrición o enfermedades de la obesidad.

Hospitales y medicinas serán insuficientes para atender a los enfermos, cuando la mejor medicina la podemos obtener nosotros mismos, cuidando nuestra alimentación para no vernos obligados a recurrir a los fármacos, que son parte de las mafias que tienen enfermo a nuestro país, porque les conviene.