CUERNAVACA, «BAILANDO CON LA MÁS FEA»

A diferencia de otras capitales

Desde hace unas dos décadas la capital del estado, Cuernavaca, ha sufrido las consecuencias de malas administraciones municipales y hoy en día vive sus peores momentos.

Lo que hace algunos años era belleza natural, atracción turística, clima de privilegio y otras virtudes; se ha convertido en un territorio altamente peligroso y con una infraestructura urbana deficiente y de prestación de servicios en permanente retroceso.

A medida que los gobiernos municipales fueron alejándose de sus habitantes y convirtiendo la administración en botín de unos cuantos las cosas comenzaron a empeorar; hasta llegar a lo que vemos hoy, una ciudad insegura, sucia, sin proyecto y abandonada porque quienes están al frente del gobierno han llegado con la única intención de “salir de pobres” y con descaro lo han logrado, desde alcaldes hasta regidores y no se diga funcionarios menores.

Entre más pasan los años más se extraña a personajes como Alfonso Sandoval Camuñas, que como edil de la capital morelense dejó parte de su vida en la lucha por regresar al Cuernavaca bonito y cuidado, en el sendero del progreso, y en la medida de sus posibilidades lo logró. Es por eso que al igual que don Lauro Ortega Martínez a nivel de gubernatura, se les sigue añorando, ya que el pueblo los recuerda como políticos con sensibilidad y compromiso, y hoy hacen mucha falta.

Estamos ya inmersos en el proceso administrativo que nos llevará a la elección intermedia de junio del año entrante; partidos y aspirantes a gobernar la capital aparecen por diferentes lados y plataformas y es el momento oportuno para analizarlos, valorar muy cuidadosamente quiénes son y de ellos quién tendría la preparación y el compromiso como para regresarnos al sendero del desarrollo.

Aquí mencionaremos a aquellos que estimamos merecen nuestra atención y tienen posibilidades de ganar, o por lo menos hacerse presentes en el cabildo a partir de regidurías y la sindicatura, a decir verdad; no son muchos, porque la absoluta mayoría de quienes sueñan con ser ediles no traen buenas intenciones.

Como partidos lo hemos dicho ya aquí, priistas, perredistas y demás institutos políticos menores lo único que dan es lástima; porque en buena medida a ellos debemos tantas desgracias actuales en nuestra ciudad, el estado y el país: marginación y pobreza, no sólo en la capital del estado.

En lo referente al tricolor le daríamos el beneficio de la duda a una Maricela Velázquez Sánchez; en el PRD francamente vemos puro apestado porque el ex gobernador Graco Ramírez los dejó más que fritos y ya nadie quiere saber de ellos.

Respecto a los del PES; Encuentro Social y ahora Encuentro Solidario, es uno solo a quien perfilan; al legislador federal Jorge Argüelles. Sin embargo, sigue siendo considerado por los electores de Morelos como un personaje sin arraigo ni residencia suficiente, incluso para cumplir con la ley electoral, de tal forma que no sería una buena opción, ahí le daríamos más ventajas a Maricela.

Por la vía del Movimiento Alternativa Social (MAS) también vemos perfilado como candidato único a Matías Nazario Morales, no es un novato, ya fue legislador local y federal; funcionario local y hasta anduvo en la presidencia de la República hace unos años o sea que conoce el oficio y la administración pública, tal vez no haría un mal papel.

Reiteramos, de todos los partidos nuevos sólo le daremos crédito al MAS y a Renovación Política Morelense porque hasta donde podemos ver sus dirigentes, Leticia Salgado y Harry Nielsen, son sólo el rostro de presentación de un grupo importante de empresarios y detrás de ellos vienen muchos personajes con arraigo en la ciudad; la mayoría incluso originarios de aquí y que traen la decisión de dignificar la política y regresarle el sentido humano. Ojalá.

Bueno, a diferencia de los demás de nueva creación se acaba de conformar un movimiento de jóvenes que son hoy día la voz de las nuevas consciencias; del mismo modo eligieron ya al presidente del Comité Municipal de RPM en Cuernavaca, y mire que es un hombre de amplio prestigio: Lucio Ramírez Brugada, ingeniero de carrera pero con amor a su tierra.

En lo que a RPM se refiere aún no se observa con claridad quién podría ser el abandero hacia la comuna pero de que traen armas con qué pelear ni qué decir, por eso afirmamos que tanto el MAS como ellos, se meterán a la pelea por la capital en serio, y si no lo cree al tiempo… lo revisaremos, porque vendrán con todo, y no precisamente para llenarse los bolsillos de dinero público como el resto, sino para intentar rescatar algo de honor, valores y dignidad en el ejercicio de la política y del poder.

Tampoco se debe perder de vista al abogado José Luis Urióstegui Salgado, que nuevamente viene a buscar la alcaldía por la vía independiente; ya lo hizo en la elección anterior y no le alcanzó pero metió regidores al cabildo; tristemente uno de ellos Cesar Salgado Castañeda, se ve involucrado en los actos de corrupción que se atribuyen al edil Antonio Villalobos Adán, y eso le pegará a José Luis porque la gente lo culpará de haberlo llevado a la alcaldía.

Los panistas siguen peleando la plaza; los Martínez Terrazas tienen secuestrado al partido particularmente en Cuernavaca, quieren controlar las posiciones más importantes y ya entre los tres hermanos se han dispuesto repartir el pastel para ellos, es decir que uno irá como candidato a la Presidencia municipal, otro a la diputación federal y el tercero al Congreso local ¿cómo la ve?

En contra parte, siguen peleando las candidaturas tanto Juan Pablo Adame, hijo del ex gobernador Marco Adame, y Javier Bolaños Aguilar; quien ya contendió en la elección anterior. De ellos le vemos más experiencia y talento al último, porque igual que otros ya ha sido funcionario estatal, municipal, legislador federal y local; conoce muy bien a la ciudad de la eterna primavera y sabe qué le duele.

Por el lado de Morena quieren muchos, entre ellos las dos alejandras: Flores, que es diputada local y Pani, diputada federal; aunque aparecerán más por todos lados, pero tampoco traen formación política ni experiencia en la administración pública o privada y les pesará demasiado el terrible papel de vergüenza que está haciendo Villalobos Adán, que aunque no era propiamente del partido sí fue postulado por la coalición que se conformó para apoyar a López Obrador.

Morena se tambalea en Cuernavaca y luego el papelón de Villalobos al ir a pedir auxilio al presidente Andrés Manuel López Obrador, a ver si la libra porque sus ambiciones lo perdieron y anda en medio del escándalo. Ahí dejaríamos este análisis porque no vemos más caras que valgan la pena. ¿No lo cree así?

¿POR QUIÉNES Y POR QUÉ VOTAR?

*Elecciones 2021

Decenas de aspirantes a cargos de elección popular andan ya en plena promoción, ya sea en las calles comenzando a coquetear con el electorado o utilizando las redes sociales para darse a conocer.

Son en su mayoría oportunistas porque a pesar de que buena parte de ellos ocupan espacios de representación o cargos públicos en alguno de los niveles de administración, nunca se acordaron del abandono en que vive la ciudadanía, sobre todo ahora con la pandemia del coronavirus SARS-COV 2, y de pronto les nació el amor.

Todos y todas reaparecen poniendo su mejor cara, mostrando sentimientos de solidaridad y de aprecio que difícilmente sienten; aparentando sufrir por el dolor ajeno, porque todo eso vale la pena con tal de lograr el sufragio que los lleve a prolongar su estadía en las nóminas gubernamentales o entrar por primera ocasión en un espacio de privilegio como esos.

En sus discursos, con la asesoría de especialistas en la materia, ofrecen resolver todo aquello que por décadas nos han ofrecido y, no obstante que han sido parte del fracaso; la traición y la simulación, intentan ahora hacer creer que en caso de llegar a los cargos pretendidos transformarán la pobreza en abundancia, generarán empleos al por mayor y bien pagados, acabarán con la delincuencia y todos los males que nos aquejan.

La verdad es que para las elecciones de julio del año que viene no hay una razón suficiente como para confiar prácticamente en nadie; más bien existe un resentimiento, un dolor largamente acumulado, una decepción por los reiterados engaños, hambre y miseria de los cuales existen responsables perfectamente ubicados; personajes que sin escrúpulos que se han beneficiado y abusado del desastre cuando éste se ha hecho presente.

Podrá haber voluntad por parte de algunos niveles de autoridad para cambiar el comportamiento voraz de quienes nos gobiernan; insistiendo en que se lucha verdaderamente contra la corrupción, sin embargo desde acá abajo en el mundo de los mundanos, como que esos compromisos aún no permean a la mayoría.

Los agentes de tránsito siguen «mordiendo» al automovilista; en las oficinas públicas se sigue exigiendo mochada si quieres que algún trámite avance rápido, las dependencias prestadoras de servicios como luz, agua y alumbrado continúan literalmente robando a los consumidores porque no brindan un buen servicio o se exceden en cobro; es decir, no se aprecia cambio alguno.

Los secuestros, los asesinatos, el robo a luz de día son cosas recurrentes y permanentes, por lo menos desde hace más de una década, y ninguna autoridad parece capaz de frenarlo. Y si usted es víctima de alguno de esos abusos o delitos y va a poner su denuncia, lo más seguro es que lo re victimicen o a menos que tenga “lana” y “compre algunas consciencias”, de otra forma en un incidente de tránsito donde lo agredieron, usted podría pagar las consecuencias porque se aplica aquello que dicen: «quien tiene más saliva come más pinole».

Vaya pues ¿hay realmente alguna razón por la cual salgamos a votar alegremente a favor de alguien?

No, por lo menos no a favor de aquellos que ya tuvieron su oportunidad y nos defraudaron, los que desde el Congreso local; federal; los ayuntamientos o regidurías pudieron haber hecho algo por ayudarnos y sólo nos dieron la espalda.

O los que al frente de alguna de las instituciones públicas de gobierno lejos de cumplir con su responsabilidad de atender las necesidades del pueblo le dieron la espalda y, más aún, aprovecharon su condición de mando y toma de decisiones para sacar más dinero mal habido.

Le aseguramos que muchos de esos sujetos volverán a mostrarse humildes, comprensivos y sensibles; pero son cínicos y desvergonzados simuladores que lo único que intentan es seguir en las nóminas del presupuesto público, donde llueva o truene cobrarán religiosamente aunque no hagan nada.

En fin, como que desde hace años en calidad de gobernados no tenemos nada, o acaso muy poco que agradecer a los políticos; todo termina en reclamos, quejas, recriminaciones y hasta gritos e insultos contra los que están ahí recibiendo un pago por darnos resultados a nuestras necesidades, pero una vez alcanzado su objetivo pareciera que pierden la memoria, entran en amnesia y nos desconocen. De ahí que no veamos motivos más que para castigar en las urnas a los mentirosos y traidores ¿No le parece?

CONTIENDA ELECTORAL

*Y la guerra aún no comienza

Los señalamientos de actos de corrupción cometidos presuntamente por el presidente municipal de Cuernavaca, Antonio Villalobos Adán; la renuncia a fracciones parlamentarias de algunos políticos a partidos políticos en el Congreso y la aparición cotidiana de muchos rostros relacionados con la política, son las primeras señales de la contienda electoral que se avecina para julio del 2021.

De pronto, muchos aspirantes a cargos de elección popular han encontrado pretextos para promoverse en diversos espacios; particularmente vía las redes sociales, que se vienen convirtiendo en la principal plataforma del activismo electoral, pues han dado muestra de su rentabilidad y eficacia en los procesos similares del pasado reciente.

Lamentablemente, más que hacer hincapié en propuestas y compromisos serios ante el electorado, en caso de llegar a algún espacio de representación, este tipo de contiendas en nuestro país y desde luego en el estado; se usan para exhibir a los adversarios, en una especie de «guerra sucia» que suele escalar niveles de ofensa y agresión.

En este contexto podríamos ya incluir el escándalo suscitado en torno al alcalde de Cuernavaca Antonio Villalobos Adán, ante la presunción de enriquecimiento inexplicable; a partir de que la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Corrupción, en Morelos, le abriera una investigación por supuestos desvíos de recursos que podrían estar por encima de los 60 millones de pesos.

Son apenas las primeras señales de lo que viene; pronto seremos testigos de una descarnada lucha de “todos contra todos”, en un escenario que abona en el desprestigio de una clase política local y nacional, que enfrenta casi el repudio popular porque cuando se les ha dado la oportunidad de «servir» se han servido, pero para su beneficio personal y en exceso.

Ya en medio de la confusión y de los dimes y diretes no se tiene cabal certeza de la veracidad de los mutuos señalamientos, y lo único que se logra es sembrar más desconfianza entre los electores, que tampoco hacen mucho esfuerzo por analizar las escasas propuestas de campaña y acaban votando en función de apoyos, dádivas y ayudas superficiales; que a la postre se las cobran con acciones de rapiña al presupuesto público.

En ésta ocasión las posiciones a disputar son presidencias municipales, diputaciones federales y locales; porque se trata de una elección intermedia, que no contempla ni la gubernatura, ni el senado y tampoco la Presidencia de la República; están en juego sin embargo posiciones bastante atractivas como la alcaldía de Cuernavaca.

Y es aquí precisamente en donde hay mínimamente una docena de aspirantes al cargo de alcalde, de todos colores, tamaños y capacidades; sí habrá pues opciones, sólo habría que saber elegir bien.

Aquí hablaríamos de quienes, por su experiencia y formación; tanto política como académica, pudieran representar una verdadera opción, y serían entre otros: José Luis Urióstegui Salgado, quien ya contendió en el 2018 por ese cargo y se quedó a un pasito; Matías Nazario Morales, que igualmente la buscó en el 2012; Javier Bolaños Aguilar que por la vía panista, estuvo a milímetros también de lograr ser el edil en la capital morelense.

Otro que ya se mueve es Juan Pablo Adame Alemán, hijo del ex gobernador Marco Adame Castillo, y quien fuera legislador federal y apuntado está igualmente el actual diputado federal Jorge Argüelles; aunque a este último le vemos pocas posibilidades porque no es residente de la capital, ni del sector empresarial local (aunque tiene otros apoyos nacionales), se menciona a Juan Pablo Rivera Palau, pero la lista puede seguir con muchos otros nombres, ya que apenas se está conformando.

Desde luego que desde el Congreso local quien también se está apuntando es la coordinadora del grupo parlamentario de Morena, Alejandra Flores, quien por ahora y por dicho partido se antoja la más perfilada, pero no se sabe.

La Ciudad de la Eterna Primavera está casi destruida, financieramente colapsada. Villalobos Adán es seriamente cuestionado y aunque no lo quieran se dice de Morena; se necesita esta vez que sus habitantes hagan un esfuerzo y se decidan a favor de quien les garantice un desempeño siquiera regular para detener el deterioro, de otra manera el quebranto sería lo único seguro para la capital morelense.

Pero, los actores se van a dar con todo. El fuego cruzado está por comenzar y la experiencia reciente nos ha mostrado que suelen llegar no los más aptos y comprometidos con la ciudad, sino aquellos que con dinero propio o del mismo pueblo, regala más gorras, despensas, lonas, bolsas y lo que usted ya sabe o que se cuelgan de personajes nacionales; ojalá que ésta vez sea diferente, en verdad lo necesitamos.

¿PROCESO ELECTORAL HASTA ENERO?… NO SUENA MAL

*Jiménez Valdez por un cargo de elección

Estamos a 14 meses de distancia de la elección intermedia del 2021 y, en condiciones normales, a éstas alturas estaríamos viendo ya por todos lados actos de pre campaña y aspirantes a cargos de elección a en disputas; sin embargo, la pandemia del coronavirus vino a cambiar radicalmente las cosas.

Claro, no pocos políticos en posiciones de representación o en la banca, vienen haciendo presencia con la gente, entregando apoyos, sobre todo alimenticios en colonias de alta marginalidad, actos que como quiera que sea podríamos ya considerar inscritos en el proceso de elección que se acerca.

Dadas las circunstancias, nos parece prudente la iniciativa del legislador local, Javier García Chávez, del grupo parlamentario del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en el sentido de posponer todos los trabajos sobre el tema hasta el primero de enero del 2021.

Su argumento se antoja correcto, primero porque al menos aquí en Morelos la normalidad cotidiana tras el COVID-19 se prolongará dos o tres semanas más que el resto de los estados en el país, y el regreso a las calles o al trabajo normal será igualmente lento; aunque se decrete libertad en algunos rubros de la actividad humana, la propia gente estará oponiendo resistencia, por temor al contagio.

Pero el otro argumento que presenta García Chávez para proponer llevar a enero el inicio del proceso electoral es el referente a la necesidad de aplicar algunas modificaciones a la ley electoral, y para ello se necesita tiempo, en particular que el cuerpo colegiado de la legislatura recupere presencialmente el trabajo legislativo.

Y en esa materia sí hay asuntos de mucha trascendencia que tendrían que valorarse, para ir reduciendo los costos que el propio Poder Legislativo representa para la ciudadanía, uno de ellos el económico.

De ahí que incluso algunos diputados locales estén también proponiendo reducir más el número de «representantes populares», porque aún 20, siguen siendo mucho en función de la aportación que se da al pueblo con su representación, que es quien cubre con sus impuestos el presupuesto que anualmente se destina a las tareas legislativas.

Se nos antoja que con los 12 legisladores de mayoría sería más que suficiente; es decir, que se elimine por fin a los que llegar por la vía plurinominal que no compiten en las urnas, y sólo cubren intereses de sus respectivos partidos políticos. No tienen ya razón de existir, y menos en momentos de tanta crisis financiera que vendrá.

Y a propósito de las elecciones, el hoy ex Secretario de Obras Públicas de Morelos, Fidel Giménez Valdez, decidió declinar al cargo y su renuncia fue aceptada por el gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo; se nos antoja que lo anterior tiene relación con alguna aspiración electoral. Más aún, nos atreveríamos a pronosticar que estaría buscando una candidatura al gobierno municipal de Cuernavaca.

El señor, a juicio nuestro, era uno de los miembros del gabinete más experimentados y capaces; venía de ser delegado de la Secretearía de Comunicaciones y Transportes en la entidad y si no mostró muchos resultados no fue porque no tuviera talento, más bien no había de dónde echar mano, sobre todo, presupuestalmente.

Ahora bien, si busca un cargo de elección ¿por dónde lo buscaría? en éste sentido pudiera ser que por las siglas del Partido Acción Nacional porque él se ha desempeñado en administraciones estatales panistas y tiene muchos amigos y contactos en ésta institución o tal vez a través del Partido Encuentro Social (PES), que conservó el registro a nivel local, y por los buenos términos que se ven en la separación.

Además, igualmente pensamos que en la capital del estado en las elecciones que se aproximan, el partido a vencer será el PAN, ya que se ha venido recuperando paulatinamente, y con cuadros competentes bien pudiera volver a gobernar la capital para intentar nuevamente desde la comuna regresar al a la conquista de la gubernatura.

Por ahora, Giménez Valdez decidió renunciar al puesto argumentando motivos personales, pero éstos bien pueden ser -por los tiempos- buscar de alguna representación popular por la vía del voto, llámese alcaldía de Cuernavaca, diputación federal o local.

Y como habíamos previsto, faltaba más, el actual edil de Cuernavaca, Antonio Villalobos Adán, ya dijo también que buscará la reelección, estimamos que lo único que daría sería vergüenza, y si Morena lo acepta como candidato, pues para los panistas sería como un candidato de medio pelo y le darían una paliza, ya sin el apoyo de la oleada “lópezobradorista”.