¿ESOS SON NUESTROS INVESTIGADORES?

La Fiscalía Anticorrupción logró que un juez de control otorgara la orden de aprehensión en contra del perito Orlando » N», acusado de los delitos de Ejercicio ilícito del servicio público y Delitos cometidos por los servidores públicos. Le informamos ayer de su detención en Jojutla.

Lo delicado del tema es que ese personaje, desde el interior de la Fiscalía General de Justicia, era uno -porque seguro hay más- de los que eliminaban o fabricaban pruebas y evidencias en procesos contra peligrosos delincuentes, y en el caso de las armas se dice que las sustituían por otras casi en desuso, que por lo visto las vendían en el mercado negro a otros delincuentes.

¿Recuerda usted que cuando “Max N”, asesino de dos líderes sindicales priistas que hirió a otras dos personas en el centro de Cuernavaca se dijo que el arma que utilizó el joven se suponía estaba resguardada en la misma Fiscalía? Pues ese perito, se presume, es quien la habría vendido o «entregado» aquella arma.

Lo anterior revela que, desde dentro de la institución, algunos «servidores públicos» estan al servicio de los criminales; lejos de cumplir con su responsabilidad, están ahí para evitar que presuntos culpables de delitos de alto impacto sean arrestados, procesados y hasta les proporcionan las armas con las que andan asesinando en la calle.

La Fiscalía Anticorrupción advierte que la investigación al respecto, por ahora, no lo relaciona directamente con el arma disparada por Max; sin embargo, todo lleva a considerar que sí.

¿O acaso son muchas armas más las que debieran estar en resguardo y andan en manos de asesinos? La Fiscalía general tendría que aclararlo cuanto antes ¿porqué, cómo podemos confiar en ella?.

¿Con este tipo de recursos humanos vamos a cambiar el desempeño de las instituciones? Por favor, el cáncer lo ha invadido todo; por que policías, peritos, agentes del Ministerio Público y hasta altos funcionarios, están metidos con todo en actos de deshonestidad y corrupción.

Como sociedad estamos en la indefensión, y pagando con nuestros impuestos a ratas de dos patas, que son las que se oponen a la transformación del país.