VIVEN DE LA DÁDIVA

¿Antorcha… hacia la extinción?

Entre tantas estrategias creadas a través de los años por el viejo sistema priista para controlar voto social; se dio vida a grupos y movimientos ciudadanos como Antorcha Campesina, células que son una especie de sanguijuela.

Abordamos el tema porque la posición del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, es darle vuelta a la página y dejar se seguir dado todo lo que exigen, lo cual debe ser digno de un aplauso.

Estos vividores, fueron creados como el brazo armado de choque durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari con financiamiento oficial, y quien se encargó de ello fue precisamente su hermano Raúl Salinas, como ya se ha documentado.

Los antecedentes señalan que los primeros grupos surgieron en Puebla en rancherías muy pobres, y de ahí los fueron “exportando” a otros estados.

¿Pero, cuál es el propósito? usarlos para golpear a los enemigos políticos y para apoyos electorales.

Su “modus operandi” es acercarse a los gobiernos estatales y municipales para obtener filiación en los programas sociales, reclutan gente con problemas de pobreza y los usan como escudo para pedir prácticamente todo, sin trabajar.

Es decir, primero se acercan solicitando un terreno para darle casa a cada familia; quejándose de que no tienen donde vivir y que por su situación de pobreza no pueden adquirir un terreno o casa, y si se les concede esta primera demanda, pronto regresarán a solicitar materiales para la construcción; luego servicios como agua potable, luz, drenaje o pavimentación; escuelas y hospitales, todo ello ya sea por la dádiva de terrenos o la invasión de los mismos o lotificación de zonas irregulares o federales.

Y ahí no para todo, más adelante vendrán a gritar que quieren escuelas, maestros, clínicas y lo que se les antoja; obviamente todo ello con la intermediación de la organización para administrar o controlar a quiénes se les otorga el beneficio o a quién se le compra el terreno o contrata el proyecto.

Tampoco es todo, si ya está la escuela pues presionará por becas para los niños aunque no se cumplan los requisitos del programa o despensas y así seguimos. Todo ello sin que a veces tengan ni trabajo porque se dedican a acudir a las marchas y plantones en diferentes partes con todo y la familia. ¿Cómo la ve?

Lo que se les llega a dar corre a cargo del erario, ya sea municipal o estatal; es decir, dinero del pueblo y así “todo peladito y a la boca”. Y si hoy logran colocar algún grupo en el estado o municipio, mañana vendrán con más de otro municipio y así siguen.

Eso sí, los cabecillas o líderes, se quedan con los mejores terrenos o ganacias de lo que consiguen con la presión de cierre de calles u oficinas. Ellos viven donde quieren, y en residencias con múltiples lujos.

La verdad es que son una desafortunada carga para quienes hacemos lo nuestro, trabajar con esfuerzo. Por eso la decisión presidencial es plausible, son resquicios vivientes de la corrupción del priismo, que todo lo pervirtió hasta la pobreza. Que se pongan a trabajar ¿no le parece?.

VUELVEN A LAS CALLES VIVIDORES ANTORCHISTAS, PARA HACER DE LAS SUYAS

Como en otras ocasiones, integrantes de la agrupación Antorcha Campesina volvieron a hacer de las suyas desquiciando el tráfico en la zona centro de Cuernavaca, y amenazando a las autoridades con quedarse en plantón si no les resuelven de manera favorable sus peticiones.

Grupúsculos de presión política no entienden que son otros tiempos, que ya no tienen razón de ser, y que para poder aspirar a un mejor nivel de vida hay que trabajar.

Se trata de pobladores de muy bajos recursos económicos encabezados por personajes que, utilizando la pobreza y la marginación de muchas familias extorsionan y chantajean al gobierno en sus tres niveles, a fin de que se les proporcione todo lo que el resto de los ciudadanos debemos conseguir con mucho esfuerzo o con bienes y subsidios que los demás obtienen de manera individual.

¡Ya basta! no se debe usar el dinero público para regalárselo a la gente porque es producto de los impuestos ciudadanos, porque hemos vivido años y años manteniendo a esa sarta de vividores que después de obtener los apoyos les cobran cuotas de representación a los beneficiarios.

No desconocemos que tal vez el 99% de quienes forman parte de “Antorcha” son pobres, pero los utilizan vivales para acumular bienes y los ejemplos ahí están.

Sólo investigue un poquito, y encontrará que su dirigente en Morelos, Soledad Solís, cuenta con negocios y propiedades que ya quisieran quienes sí trabajan.

Usando esa organización consiguió una regiduría en el municipio de Emiliano Zapata y, como el alcalde Fernando Aguilar Palma, se refugió, y pues ella también. Ahí mismo, en la colonia Gerardo Pérez, tiene edificada una lujosa residencia que ha ido construyendo con recursos públicos, o sea nuestro dinero, tiene una lujosa residencia y un mini super, a un lado de la escuela, igualmente construida a costa nuestra.

En Alpuyeca, el gobernador panista Marco Adame les entregó cerca de 200 mil metros cuadrados y hasta se dieron el lujo ofrecer espacio a los desalojados por la invasión a la zona de reserva ecológica el Texcal. En esa misma colonia la lideresa tiene también otro predio ocupado con un mini super

Pero cuentan con otras colonias propias en varios municipios. Logran el atraco, se instalan, la mayoría venden sus lotes y siguen estirando la mano, por eso decimos que son verdaderas pirañas, a quienes las autoridades no tienen por qué regalar dinero que no es de ellos.

De acuerdo con los antecedentes, Antorcha Campesina cobró vida durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, a través de su hermano Raúl, quien conformaba grupos de gente para utilizarlos.

Hace ya algunos años de esto y seguramente que se borraron evidencias, pero se afirmaba que entre sus fines, además de los políticos, estaba el de obtener recursos del erario, que en buen porcentaje terminaban en manos de la familia real en turno.

El presidente de la Republica, Andrés Manuel López Obrador, ha advertido que dejará de dar ese tipo de apoyos a agrupaciones que no lo justifican; lo cual sería plausible. El pueblo lo agradecería y, en todo caso, que se inscriban en los programas sociales y punto.

Nada de beneficios adicionales a esos lidercillos ¿no le parece? Sería bueno investigarlos, para saber cómo se hicieron de esos bienes y hasta decomisarlos en caso de que se demuestra el desvío o abuso a sus supuestos representados.