Con la mina, ¿Habrá Esperanza?

Hace tiempo nos enteramos del proyecto minero morelense “Esperanza” que viene desarrollando un largo proceso con el propósito de aterrizar en el poblado marginado de Tetlama, se trata de una inversión de más de 10 mil millones de pesos en una mina de oro y plata, que sin duda dará un nuevo rostro no sólo a la localidad, sino incluso al propio estado de Morelos.

La empresa que desarrolla el proyecto se llama Esperanza Silver de México, aunque cuenta con capital canadiense del corporativo Alamos Gold, lo cual da certidumbre de que las cosas se harán bien en Tetlama, pues al parecer traen otro chip en la forma de hacer minería.

Es una inversión inédita en esta entidad que se desarrollaría a lo largo de 10 años, ofreciendo empleos, mejora de los servicios e incluso inversiones adicionales para los habitantes de ese pueblo, lo que pudiera cambiarle la vida a algunas generaciones, sobre todo jóvenes.

Sin embargo, por lamentables hechos ocurridos en proyectos similares en otras entidades, hay una especie de satanización que lleva a algunos grupos  de activistas y supuestos ecologistas, a oponer resistencia.

Tetlama, Cuentepec, Alpuyeca, Coatetelco, Milpillas, entre otras más, son comunidades de Morelos que presentan gravísimos niveles de pobreza e incluso pobreza extrema.

Dichas comunidades han enfrentado un fenómeno común, la falta de oportunidades laborales y de ingresos, lo cual sin duda ha sido uno de los factores para la desintegración social, y la generación de delincuencia; cancelando el futuro a miles de jóvenes, adolescentes y hasta adultos de esas zonas.

Nos atrevemos a decir que por lo menos por ahora, no hay en puerta en la comunidad ni en la región algún proyecto relevante de desarrollo que pudiera mejorarle las condiciones de vida a toda esa gente, más que ese proyecto minero en referencia, que de concretarse, vendría a darle un giro positivo a la situación social y económica no sólo de Temixco, sino de todo Morelos.

Según ha trascendido este proyecto se diferenciará de los demás en su género, a partir de que estará regido por un modelo innovador en materia ambiental denominado “Nuevo Modelo Ambiental y Socialmente Responsable”, que privilegia el bienestar de la comunidad y contempla todas las exigencias legales y normativas tanto en lo local como a nivel federal.

Bajo estas circunstancias de ausencia de inversiones municipales, estatales y federales, ¿no valdría la pena poner en la balanza las ventajas o desventajas de un proyecto de tal envergadura? Serían más de 10 mil millones de pesos de inversión y más de seis mil empleos directos e indirectos.

Hasta donde sabemos, los empresarios cuentan ya con las concesiones correspondientes, una serie de estudios aprobados por las instancias gubernamentales y desarrollan  estudios de viabilidad, para obtener información, a fin de conocer los aspectos técnicos y económicos a aplicar, aunque aún no hay actividad ni se encuentra operando.

Pero, a pesar de que comuneros, ejidatarios y la mayoría de la población de Tetlama han aceptado ya el proyecto de la mina Esperanza, existen aún algunas expresiones legítimas y otras mal intencionadas, sobre todo de comunidades aledañas que se resisten a que se realice, más bien son voces que buscan tener también beneficios.

Comprometiendo a los inversionistas a desarrollar un proyecto que garantice el cumplimiento estricto de la ley para evitar afectaciones innecesarias y efectos ambientales negativos ¿no sería prudente dar luz verde a un desarrollo como este en Morelos?.

Pensando que podría significar un futuro distinto para miles de personas, en particular para los jóvenes de esa zona tan afectada en la entidad por la falta de oportunidades de empleo y estudio, que parecieran estar condenados a seguir en la misma miseria. Quizás una oportunidad parecida nunca se les vuelva a presentar, si no se toma ahora la decisión.