DAÑOS, INCALCULABLES

*El 2020, un año para olvidar

La parálisis económica y social que estamos viviendo a consecuencia del COVID-19 dejará al país y a Morelos severamente lastimados; el pronóstico de expertos en materia financiera advierte un decrecimiento superior al 6 por ciento.

En nuestro estado pudiera ser superior a ese índice; porque ya veníamos padeciendo una sensible baja en el desarrollo económico y del Producto Interno Bruto (PIB), y dada la inseguridad galopante, la infraestructura muy castigada y el cierre de negocios como una constante, con lo que vivimos hoy ya imagina usted hasta dónde llegaríamos.

Por lo tanto el 2020 tendrá que ser un año para olvidar; habrá muy pocas cosas agradables para recordar, y acaso quienes logren salir avante de esta pandemia pudieran festejar el haberlo logrado.

Más allá de que la actividad económica y productiva se encuentre detenida, los pocos recursos presupuestales que éste año estaban orientados a paliar un poco las necesidades sociales en obra pública, mejora o apertura de nuevos servicios públicos o ampliación de infraestructura; no están siendo aplicados.

Es quizás el sector campesino en único que medio se mueve, porque hay que darle de comer a la población, pero igualmente en circunstancias bastante precarias; porque estamos dando un enorme salto hacia atrás, y para intentar el regreso no contamos con muchos instrumentos que digamos.

Si los prestadores de servicios, el turismo y la industria se encuentran en cierre casi total, el nivel de desempleo se está disparado; buena parte de quienes tenían un trabajo en esas actividades lo perderán, porque aún recuperando la movilidad la situación será tan precaria que la mayoría de los empleados ya no podrán regresar a su empleo.

Algo que después del desastre pudiera resultar mejor podría ser el sistema estatal y nacional de salud, porque para poder hacerle frente al coronavirus se vienen construyendo hospitales, adquiriendo equipos, ampliando pues la capacidad de atención, contratando personal, y una vez que esta desgracia toque fin algo mejor pudiera quedar en este sector en lo sucesivo.

Morelos está tan desmantelado desde hace años que no se ve cómo se pueda revertir el daño de la pandemia; ya el turismo se había ahuyentado, miles de negocios de toda índole cerrados por las amenazas de la delincuencia organizada por el cobro de derecho de piso, el presupuesto anual es simbólico frente a un acumulado rezago de necesidades populares.

Nos esperan tiempos difíciles de más pobreza, hambre y marginación; que requerirán de mucho esfuerzo y entrega de todos los sectores y de las autoridades en sus tres niveles de gobierno, quienes tampoco tendrán dinero para poder apoyar a todos los que vienen requiriendo apoyo.

Los mexicanos hemos sabido superar este tipo de inconvenientes en épocas anteriores; sin embargo, da tristeza decirlo pero el nacionalismo, la solidaridad y la bondad entre nosotros ha sufrido un terrible debilitamiento causado por la dupla de enemigos de la nación, los políticos corruptos y los delincuentes.

Entre ambos se han encargado de acabar con los valores, la decencia, el honor, la cohesión familiar y todo aquello que nos distinguía como país y nos daba fortaleza.

Actualmente, las condiciones no son tan favorables en ese sentido, así que habrá que echarle ganas y resurgir de las cenizas ¿No le parece?