LAS JORNADAS MIRABAL

Caminatas contra violencia a niñas y jovencitas

Ante una audiencia de niñas, adolescentes y jovencitas, el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo, inauguró ayer las “Jornadas Mirabal”; una acción más, que busca reducir los altos índices de violencia contra el sexo femenino de todas las edades.

Desde luego que cualquier esfuerzo en esta materia debe ser aplaudido; sin embargo, la causa y origen de esos repugnantes hechos que se siguen repitiendo y van en aumento, en una mayor proporción, están fuera del alcance de las autoridades en sus tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal) e incluso de poderes como el Legislativo, que ha ido aumentando el rigor de los castigos.

No hay ley que resuelva tan abominable conducta si desde el interior de la sociedad y de la familia no hay cambios en la conducta de los varones, y por qué no admitirlo, de algunas mujeres que abonan en actitudes agresivas.

Como en muchas otras cosas que padecemos en la sociedad de este país, somos los ciudadanos quienes tenemos el remedio, pero buscamos culpables para no reconocer que estamos mal, estamos educando mal a nuestros hijos e hijas.

Como parte del pueblo, personalmente doy testimonio del mal comportamiento de un altísimo índice de padres y madres que con su manera de ser alimentan el mal trato, desprecio e insulto a sus propios hijos e hijas.

Para muchos, es normal que los fines de semana -si no es que más frecuentemente- para ver algún encuentro de su equipo favorito el papá se reúna con compadres, amigos, invitados; dando rienda suelta al consumo de bebidas embriagantes y ya en pandilla, cual rufianes, aparecerán las malas expresiones, groserías, en general, un vocabulario grotesco, delante de la esposa e hijos.

Bueno, hasta son los menores quienes suelen ir por más botana y cerveza para los televidentes, que bien pueden acabar borrachos y maltratando a toda la familia, y eso en el mejor de los casos, porque no se descarta que ya sin la conciencia en pleno, vengan los golpes o abusos.

Eso sí, si el chamaco le pide a su progenitor que le compre útiles escolares, ropa, zapatos o dinero para la escuela, para eso no hay dinero suficiente e igual y es hasta insultado por su atrevimiento.

En muchos aspectos, es ahí en el hogar donde nace la violencia, la agresión e insultos; se va cultivando una manera de pensar y de ser, de dominio del hombre contra la mujer, y una vez adolescentes o adultos, para todos es común y normal violentar las garantías de ellas. Y ellas a veces hasta lo aceptan como destino o lo normalizan viendo programas televisivos o ahora en internet, que reproducen esa violencia y las denigran.

Ahora que, si a lo anterior le agrega usted el incremento en el consumo de toda clase de drogas; pues el resultado es un monstruo sin valores ni el mínimo respeto por la vida de los demás, y de ello tenemos ejemplos casi a diario en los reportes informativos.

Entonces, exijamos a las autoridades cumplir con la parte que les corresponde en este sentido, pero ¿y nosotros, desde el hogar, cuando lo vamos a hacer? Usted tiene la palabra o seguiremos peor.