CUERNAVACA ¿GOBIERNA LA DELINCUENCIA?

El «lobo», atrapado en el lodo

El gobierno municipal de Cuernavaca pasa por los peores momentos de los que se tenga memoria; no sólo es el hecho de la fuerte sospecha y presunción de que el alcalde Antonio Villalobos Adán es quien viene poniendo el ejemplo sobre actos penosos de corrupción; sino la evidencia de que los principales jefes policiacos en la capital estatal sirven a los intereses de la delincuencia organizada.

Existen algunas investigaciones que dan nombres y apellidos de los jefes de la policía que protegen y trabajan para personajes del bajo mundo, que mantienen asolada a la ciudad y son los que están detrás de tantos crímenes y ejecuciones; tanto aquí como en municipios conurbados como Jiutepec, Emiliano Zapata y Temixco.

Muy en lo particular se señala a Abel Maya como el que controla a las corporaciones policiacas y da órdenes, a quienes se supone son los responsables de combatir a los delincuentes en defensa de los ciudadanos, que no encontramos paz ni calma.

Pero todo indica que el propio edil Villalobos Adán no estaría exento de ese trato, y más bien esos datos y antecedentes de investigación lo ligan como parte de las complicidades, y entonces lo que menos se podría decir es que el señor se encuentra atrapado y sumergido en el lodazal, empujando a la ciudad de la eterna primavera a un caos en todos los sentidos.

El barco parece tambalearse, por una parte las gavillas de maleantes controlan la mayor parte del territorio atracando; cobrando piso a los negocios; amenazando; asesinando a quienes se resisten y generando incertidumbre, y por la otra una administración de papel; de membrete; que por si lo anterior no fuera poco viene igualmente pegándole con todo a los negocios de toda naturaleza queriendo imponer multas y sanciones por todo para conseguir dinero, cuyo destino y aplicación nadie conoce.

Primero fue la acusación directa contra Villalobos por un presunto enriquecimiento inexplicable; luego atrapan a sus inspectores extorsionando a un empresario y pidiendo 200 mil pesos, y esos presuntos responsables declaran haber sido enviados por el mismo edil, y de pilón captan a los empleados robándose el combustible del Panteón de la Paz.

Bueno pues, Alí Babá y sus 40 ladrones son tontos frente a estas lacras de la comuna, cuyo principal ladrón ha resultado ser el mismísimo presidente municipal; de plano estamos en manos de rufianes a quienes se les tendría que llevar ante los tribunales e instancias competentes para, tras un proceso legal, ponerlos tras las rejas.

Es ya un descrédito total, la credibilidad es nula con éste tipo de autoridades, lo único que dan es vergüenza. Si el «lobillo» tuviera tantito pudor y decencia; ya habría renunciado o pedido licencia al menos para dejar que lo investigaran fuera del cargo, pero al contrario, dice que quiere reelegirse. ¿Es que de plano no tiene criterio?

Y sobre el desvío de esos más de 60 millones de pesos por parte de Villalobos Adán, ya la Fiscalía Especializada contra la Corrupción debería dar a conocer cómo van las investigaciones y si se consolidan las pruebas, para que veamos que va en serio; ojalá no nos salgan con que sólo era un apretón ya saben de qué, por diferencias políticas y todo queda como si nada.

¿INSEGURIDAD A LA BAJA?

Ojalá fuera el principio de la recuperación

Por lo menos a nivel de casos de escándalo como que los grupos criminales están en una leve tregua, hace algunos días los números en lo referente a hechos sangrientos de alto impacto se aprecian a la baja.

No obstante; pareciera fortalecerse la percepción colectiva respecto de que los feminicidios toman ventaja y se suman víctimas en tal sentido. Como quiera que sea; el ambiente es menos preocupante en lo general, aunque esto pudiera ser meramente coyuntural.

Ya se han intentado prácticamente todas las estrategias y esfuerzos por devolverle a Morelos la tranquilidad; pero los resultados no son duraderos, sólo pequeñas coyunturas que se rompen rápidamente.

Bueno, ni la llegada de algunos elementos de la Guardia Nacional lograron apaciguar los ánimos porque la guerra entre mañosos no muestra freno; no obstante, se aprecia que contrario a lo que se creía, que habría una reacción violenta en cadena luego de la muerte de «El Ray» y de Abel «El Maya» o de las detenciones de “El carrete”, de su hijo y otros cómplices, como que esos cárteles están mostrando menor actividad criminal.

Por eso abrigamos la esperanza de que gradualmente el estado de cosas que tiene arruinada a la entidad comience a menguar.

Sobre este asunto tan grave para la entidad se anuncia oficialmente que con el puente vacacional Guadalupe-Reyes llegarán 2 mil elementos más de la Guardia Nacional al estado, mil se regresarán a la capital luego de terminado el tiempo de asueto, pero mil se quedarán aquí de manera permanente adicionales a los que ya teníamos.

Ojalá sea cierto y esto contribuya a mejorar el estado de cosas porque todo la entidad sufre del asedio de los delincuentes, continúan las extorsiones, los cobros de piso a casi todos los negocios, grandes, medianos o pequeños; ello ha llevado a un estrangulamiento económico, un daño irreparable porque las pérdidas en éste terreno son incalculables.

No se trata únicamente de empresa y establecimientos, hasta los puestos de garnachas  se ven obligados a bajar sus cortinas por incosteabilidad o amenazas, provocando además desempleo; a ello habría que sumarle muchos capitales que en condiciones de paz y tranquilidad pudieron haber llegado a esta entidad, fortaleciendo la planta productiva, pero que se han visto ahuyentados.

Hay entonces quizás una mínima reducción a ejecuciones, violaciones o secuestros, un alza en feminicidios, pero esto deberá ser duradero y permanente como para que la confianza se pueda volver a recuperar y el flujo turístico que nos privilegiaba comience a florecer; ese es un deseo de todo aquel ciudadano de buen vivir y de nobles sentimientos, que somos la absoluta mayoría. ¿No le parece?