CRÍMENES, DESAPARICIONES

*Entre la maña y el gobierno

Podemos considerar que la justicia y la legalidad nunca se han aplicado a cabalidad a favor de los ciudadanos.

En este país las leyes están estructuradas de tal forma que los verdaderos delincuentes, aquellos que causan un daño superior, están prácticamente fuera de su alcance porque muchos de ellos son quienes las aplican.

Lo anterior viene al caso porque se acaba de dar fe de cientos de miles de desaparecidos o asesinados desde hace décadas, la mayoría, de los tres sexenios anteriores al actual.

Difícilmente se puede contar con cifras confiables tanto en desaparecidos como en asesinados porque las autoridades siempre maquillaron números; es decir, sí había 10 asesinatos solamente se reportaban oficialmente dos o tres.

Hoy, mediante las redes sociales se pueden tener cifras más cercanas a la realidad, pero años atrás oficialmente se informaba lo que les deba la gana.

¿Y quiénes son los responsables de tan abominables masacres y hechos? por lo menos de unos 15 años a la fecha hay dos actores identificados; el propio gobierno y los grupos del crimen organizado.

Lamentablemente, Morelos es un referente obligado en ambos delitos, en el contexto nacional. Sólo aquí son cientos los cadáveres ubicados en varios puntos y otros que restan, como los que se depositaron irregularmente en las fosas de Tetelcingo en el municipio de Cuautla y en Jojutla, aunque debe haber muchas otras tumbas clandestinas no descubiertas aún.

¿Y a quién le importa? Las instancias «competentes» en la materia lo menos que muestran es voluntad para investigar y eventualmente proceder en contra de los presuntos responsables, aunque casi están a la vista de todos los sátrapas.

Ojalá que las cosas comiencen a cambiar porque como pueblo hemos vivido décadas de injusticia producto de regímenes de gobierno simulando trabajar por los gobernados, pero que sólo han actuado en todo momento en defensa absoluta de sus perversos intereses, incluso de la mano de los delincuentes como hemos visto en varios casos emblemáticos.

Pobre país engañado, traicionado, hurtado y despojado de lo que se supone le pertenece, milagrosamente no ha colapsado.

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