SÓLO ESPERAN EL MOMENTO

*Estaban agazapados, pero ya se asoman los políticos

Como cada que se aproxima un proceso electoral, muchos politiquillos vividores del presupuesto que estaban agazapados; ya comienzan a asomarse y a buscar cercanía con los electores para intentar regresar a sus andadas.

La pandemia por el coronavirus COVID19 los ha frenado un poco, pero aún así algunos de ellos no aguantan las ganas de salir a reclamar espacios en los partidos, porque la mayoría tratará de acomodarse donde considere que hay mayores posibilidades de ganar.

El país, los estados y en general los mexicanos, venimos sufriendo y siendo víctimas de una horda de personajes que a través de la política han logrado escalar diversas posiciones en el ejercicio del poder público, únicamente para vivir cómodamente sin trabajar, y mire que buena parte de ellos ha acumulado fortunas para varias generaciones; mientras una mayoría de la población sufre delicados problemas de miseria y hambre.

Como en todo suele haber excepciones y gente de valor, compromiso y solidaridad con el pueblo; sin embargo, son contados, la absoluta mayoría busca un cargo de «representación» para salir de pobre o para seguir engordando cifras en los bancos, con propiedades por todos lados, a pesar de carecer de conocimientos y formación para un desempeño siquiera regular en las instituciones gubernamentales o poderes públicos.

Y ello, desde luego, no es privativo de Morelos; lamentablemente es un fenómeno nacional y pillos los hay por todos lados y en todos los niveles, que como fieras sólo están esperando el momento oportuno para dar el zarpazo.

Hacemos referencia al tema porque ya en nuestro entorno cercano vuelven a la cargada personajes de negros antecedentes y que provocaron amargas experiencias para los ciudadanos, cuando se desempeñaron como «servidores públicos» o «representantes populares».

Por su descarado proceder en el pasado reciente muchos que fueron diputados locales, federales, alcaldes o funcionarios; si tuvieran algo de pudor deberían mantenerse alejados del quehacer político, pero no, todo indica que intentan el regreso y nos referimos a Amado Orihuela Trejo.

Él fue candidato del PRI al gobierno estatal en la elección del 2012, perdió frente al PAN pero al paso del tiempo y por presuntos actos de corrupción durante su paso por la representación cañera fue sometido por el ex gobernador Graco Ramírez, obligado a traicionar su militancia y sumarse a ese perverso gobierno incluso apoyando la candidatura del hijastro del tabasqueño a la gubernatura en el 2018.

Igualmente nos referimos a un Julio Espín Navarrete; otro ex diputado local y ex acalde de Puente de Ixtla del PRI que después se coludió con todas las raterías perpetradas en el gobierno anterior, pero que piensa que se ha olvidado, y amenaza con buscar acomodo en la justa que se aproxima.

Pues esos dos sujetos han hecho dizque una alianza electoral para reclamar una candidatura a algún cargo, cuando ambos, si en este estado y país se hubieran hecho las cosas conforme al estado de derecho; estarían tras las rejas y rindiendo cuentas por sus perversas acciones.

Desde el interior del tricolor se siguen quejando de la injerencia de viejos cuadros que no dejan avanzar a la institución, y que la tienen como rehén y nos referimos también al ex candidato a la gubernatura en la elección anterior, Jorge Meade Ocaranza; pues él y otros desgastados personajes se niegan a retirarse y a permitir que las nuevas generaciones ocupen sus espacios, y mire que incluso tienen hijos que bien podrían hacer un mejor papel.

Pero, ambiciosos hay por todos lados, y en todos los partidos como el PRD sigue como «dirigente» quien fuera secretario de Gobierno en la pasada administración de Graco Ramírez, el doctor  Matías Quiroz Medina, que eventualmente aparece cuestionado el desempeño de la actual administración; cuando adolece de calidad moral para tal efecto, pero siguen ahí varios, viendo cómo se vuelven a colar.

Bueno, los ex legisladores locales, Francisco Moreno Merino y Jorge Messeguer Guillén, éste último también ex secretario de Gobierno con Graco, se andan moviendo ya; cuando son copartícipes de desvíos de millones de pesos en la entidad durante los seis años pasados.

Por el lado del PAN, hasta ahora se han mantenido más discretos y lo que se advierte es que, en su oportunidad, habrá un encontronazo entre lo que se ha dado en llamar «la divina trinidad»; integrada por los hermanos Terrazas que tienen el control del CDE panista desde hace varios años, con lo que se denominó «la sagrada familia» encabezada por el ex gobernador Marco Adame Castillo.

En Morena van con su nueva generación de funcionarios y representantes populares, aunque también ahí hay muchos que ya probaron ineficacia en otros partidos y también traen un desafortunado desprestigio, sobre todo porque no estuvieron a la altura de las circunstancias y los compromisos de campaña.

En términos generales no vienen entregando buenas cuentas, y es de esperarse que igualmente sean castigados en las urnas si tratan de continuar en la actividad electoral. El gran problema es pues que seguimos viendo que en su mayoría, son individuos sin vocación de servicio y sin capacidad para ofrecer nada interesante a Morelos, en un momento en el que se requerirá de mucho esfuerzo y sacrificio para poder pensar en un mejor mañana.

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