Se les acabo el “hueso”

Unos llevaban decenios viviendo del presupuesto

Las elecciones del 2018 parecen haber representado un parteaguas en la vida de muchos políticos, algunos de ellos con décadas viviendo del erario.

Ya cientos de priistas se habían quedado atorados en el pasado tras el comienzo de la alternancia, que se apreció negociada con el PAN en el año dos mil.

Localmente, figuras de amplia trayectoria en cargos de representación popular o públicos; debieron entender que sus carreras políticas habían concluido.

Podemos hablar de un Rodolfo Becerril Straffon y David Jiménez que, sorprendentemente vienen de regreso, y personajes de menor estatura a quienes el excesivo desgaste los acabó.

A nivel nacional, dos que tres sobrevivieron a los cambios democráticos, como Emilio Gamboa o Manlio Fabio Beltrones; sin embargo, el tsunami del año pasado provocado por el actual presidente Andrés Manuel López Obrador parece haberlos arrastrado hacia el fin de sus respectivas carreras políticas.

Bueno, el ex gobernador de Morelos Graco Ramírez, por primera ocasión, tras décadas de brincar de senador a diputado federal y viceversa; se fue a la banca.

Y mire en qué condiciones, apestado y repudiado, porque no llegó a gobernar; vino a robar a los morelenses, pero dada su edad todo parece indicar que hasta ahí llegó.

Económicamente no le preocupa, hurtó a tal grado que aún las siguientes tres o cuatro generaciones, suyas y de su pareja Elena Cepeda, vivirán como reyes; por eso el príncipe Rodrigo Gayoso presume feliz el nacimiento de su segundo hijo.

Pero los políticos no se conforman con el poder económico, buscan en todo momento poseer a la par el político, y hasta pareciera que es lo que más les duele perder.

Quizás aquellos cuadros jóvenes priistas, panistas, perredistas y de otros partidos vuelvan a tener otra oportunidad, pero a muchos de la vieja guardia AMLO parece haberles quitado las alas, y difícilmente volverán a sus andadas.

Era inaplazable una limpia, la mayoría parecían chapulines o trapecistas, brincaba de una posición a otra, o de un partido a otro, porque se manejaban a partir de intereses, no de entrega y principios partidista que son diferentes y hasta opuestos en algunos casos.

Lo malo es que tras el arrastre de López Obrador llegaron muchos improvisados, y también nos podrían costar caro a los electores.

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