LA LUCHA HA COSTADO Y COSTARÁ MUCHA SANGRE

*México ¿un narco Estado?

Lo que los mexicanos estamos viviendo en estos momentos en la cúspide de la política y el gobierno nos lleva a considerar que desde hace mucho vivimos en un narco Estado; donde no se sabe quién es quién entre los delincuentes, los que se dedican al crimen de alto impacto y los políticos que cometen crímenes.

El espectáculo se ha prolongado mucho ya, y los personajes centrales de dicha trama son Genaro García Luna, ex jefe policiaco en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y Emilio Lozoya, ex Director General de Petróleos Mexicanos (PEMEX).

Sí, se trata de sucesos históricos; de acontecimientos que quedarán ahí para la historia porque ambos son el testimonio vivo de que nuestro país entró en un camino torcido a partir de que desde la presidencia de la República se hicieron pactos con los mañosos, entregando la paz y la seguridad de los ciudadanos a cambio de dinero, mucho dinero.

Hoy, ex mandatarios, como Calderón y Enrique Peña andan desesperadamente buscando de qué manera evitar ser llamados a enfrentar las acusaciones que tanto García Luna como Lozoya les han endilgando, y además con videos en los que se constatan hechos verdaderamente alarmantes.

Claro, al sentirse tocado Calderón, aliado con algunos «periodistas» que acostumbran servir a quienes les ofrecen dinero, reaccionó con otros videos; pero en una de esas que le salta otro golpe al hígado, aquello de que su hermana «Cocoa», Luisa María Calderón Hinojosa, en arreglos con uno de los más peligrosos capos del narcotráfico en Michoacán «La Tuta», y ya imagina usted cuál debe ser su estado de ánimo.

Pero ahí, en otros elementos periodísticos y por confesión de los mismos delincuentes, están los testimonios respecto al caso de «Cocoa», y pues la cosa está que arde porque lo menos que apreciamos es que aquellos que se consideraban todo poderosos y dizque honorables figuras de la política y del poder; realmente han andado entre la bazofia desde hace muchos años.

¿En qué va a terminar todo éste circo? lo más congruente es que por primera vez en nuestra historia se comience a aplicar la ley a quienes la han violentado y faltado al respeto a los ciudadanos; es decir, que se les llame a cuentas y si la deben pues “al tambo”, porque es ahí donde merecen estar, y no disfrutando de poder y riqueza mal habida.

Todos ellos y muchos más de quienes se han coludido con la maldad son los responsables de los ríos de sangre que se siguen derramando entre grupos antagónicos del crimen organizado y que, además han alcanzado a la población que nada tiene que ver.

Muy doloroso es advertir que la mayoría de esos cientos de miles de víctimas son jóvenes que merecerían haber tenido un mejor futuro, formación académica y profesional que apoyara los esfuerzos de desarrollo de México como país; pero no, han acabado en la tumba a consecuencia de esos perversos servidores públicos para quienes la vida de los demás no vale nada, porque sus intereses están por encima de todo.

Así, conforme a lo que venimos observando, vivimos desde hace más de dos décadas, sí por lo menos de forma muy cruel por acciones despreciables de aquellos que, sin escrúpulos, pasaron de ser servidores públicos a delincuentes de cuello blanco.

De probarse la complicidad de esos ex presidentes, ex funcionarios de primera línea, políticos de todas clases con la delincuencia organizada, sería muy lamentable que hubiera mexicanos bien nacidos que no desearan verlos en la cárcel. Y si algunos hasta los apoyan es porque igual que aquellos se beneficiaban o se continúan beneficiando de la corrupción.

La cosa es que se siguen defendiendo como leones enjaulados como fieras que se sienten heridas,  y en ese momento cuando reaccionan con la mayor visceralidad posible; intentando salvar el cuero generando más daño a quienes consideran son culpables de que se les haya evidenciado.

El tema no es para nada fácil de resolver porque en éste momento vemos en las grandes ligas de la política el embarradero de sujetos apátridas, pero la red de complicidades es enorme y pudiéramos sostener que en toda la República; en cada uno de los estados desde las gubernaturas, presidencias municipales, diputaciones locales y federales, además de senadurías, hay células de politiquillos que sirven y se benefician del narcotráfico.

Al menos en Morelos podríamos señalar a legisladores locales, federales, alcaldes, con serias sospechas de que o son “mañosos de forma directa” o sirven a éstos, que es lo mismo, de ahí que sostengamos que acabar con esa peste va a costar mucha sangre y más vidas.

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