¿Hay más obscuros intereses tras la violencia en Morelos?

Las recientes semanas han sido dramáticas en lo que a inseguridad se refiere; quienes están detrás de los crímenes, perversa y premeditadamente, vienen agregando víctimas inocentes a sus acciones para causar enojo colectivo y pánico

Desde luego que se trata de ejecuciones de los grupos criminales; sin embargo, vienen modificando su modo de operación con la clara finalidad de provocar pánico, coraje, impotencia en el ciudadano.

Es decir, no sólo es ya una batalla de mafiosos por el control del territorio o el cambio delictivo de la plaza; están yendo más allá.

La versión de que detrás de muchos hechos que pasan en Morelos podría estar la mano del ex gobernador Graco Ramírez y el alocado de su hijastro, Rodrigo Gayoso Cepeda, para nada es descabellada.

Ambos son mentes enfermas y retorcidas; igual que Elena Cepeda, quienes han demostrado que carecen de valores morales y de sentimientos.

Su único Dios es el dinero y el poder. Se robaron tanto en estos seis años que pueden seguir comprando conciencias y voluntades; tanto de políticos locales -a quienes favorecieron-, como a cabecillas de la delincuencia organizada con los que «trabajaron» durante el desafortunado gobierno que encabezaron recientemente.

Conservadoramente, se ha calculado que se llevaron unos 30 mil millones de pesos entre los tres, y con una mínima parte de eso consiguen lo que les dé la gana para demostrar de que los morelenses se equivocaron al no perpetuar su mandado.

El “polizonte” que estuvo al frente de la Comisión Estatal de Seguridad, Jesús Alberto Capella, era el que se entendía con “El Carrete» y otros mañosos que operan en la entidad y lugares vecinos.

¿De veras cree usted que la relación entre ellos acabo con el sexenio? Le aseguro que no; desde donde estén esos demoníacos personajes siguen operando y, no para bien de Morelos, porque jamás mostraron compromiso, ellos literalmente vinieron por el botín.

La enemistad con la que salieron frente al nuevo gobierno es más que una razón suficiente para que seres como ellos quieran avivar el fuego.

Si lo anterior es verdad, tampoco exime de responsabilidad a las actuales autoridades, ya que estas alturas y con el apoyo del Ejército, la Marina y la Policía Federal, era para que ya tuvieran una investigación muy precisa respecto a quienes son los asesinos y, sobre todo, si el cártel de «los gracos» está detrás.

Y si fuera así, pues proceder sin consideración alguna e ir por ellos a donde estén, traerlos y cobrarles las facturas ojo por ojo.

El Gobierno del Estado debe ya ponerse las pilas y dejarse de tibiezas, porque políticamente sus enemigos se están saliendo con la suya; desacreditando ante la población y generando enconos.

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