COMO EN CADA ELECCIÓN

*Partidos en descomposición

Podemos decir que prácticamente todos los partidos políticos, a nivel estado tienen dueños, hace mucho que sí fueron instituciones abierta y de interés colectivo, pero dejaron de serlo porque la absoluta mayoría sirve únicamente a intereses de grupo y son pequeños monopolios que buscan disfrazarlo con demagogia y populismo.

Y como es así, cada vez que se aproxima un proceso electoral lejos de entrar en unidad y reestructuración real para enfrentar con mayor éxito la contienda; más bien comienza la descomposición y por ende la desbandada por la cerrazón de sus propietarios que se niegan a la democratización interna de un partido.

¿Ejemplos? pues ya ve usted que apenas el Partido de la Revolución Democrática (PRD) dizque «renovó» mandos en el Comité Directivo Estatal, pero ¿qué fue lo que realmente ocurrió? se dio continuidad a la sumisión que traían desde el gobierno estatal pasado cuando Graco Ramírez Garrido Abreu llegó al Ejecutivo y su hijastro, Rodrigo Gayosso Cepeda, fue quien impuso el control en ese organismo y hacia adelante.

¿Cuál es la finalidad?  tener los controles para poder designar a su antojo a los candidatos a alcaldes, diputados locales y federales para la elección intermedia y, ¿saben qué? pareciera que el propio hijastro que perdió antes la elección a gobernador se ve ya como diputado local o federal;  pero no por elección en urnas, sino por la vía de los plurinominales que ni les cuesta dinero, ni hacer campaña y que son posiciones casi aseguradas si logran obtener un mínimo de votación.

Y así colocarán a todo su séquito como les dé la gana, la pregunta aquí sería ¡y dónde están las bases o la militancia que no reclaman? ¿será que ya de plano se quedaron vacíos y son tan pocos los militantes que a nadie le importa que hagan lo que les plazca? pudiera ser.

Vamos ahora con el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), no es nada distinto, porque la familia Salazar Solorio, encabezada por el Subsecretario de Gobernación Rabindranath hace mucho que tiene de rehén a ese partido aquí en Morelos, si es que se le puede llamar así.

Miguel Albarrán es actualmente el presidente estatal pero… ¿quiénes lo eligieron? pues los mismos, es decir Rabín y su hermano Radamés, a quien heredó una senaduría. Ellos son quienes ponen y disponen y decidieron sustituir a Miguel Lucía Espejo, quien se fue de suplente al senado cuando el hoy subsecretario pidió permiso para ir en busca del gobierno estatal morelense en el 2018.

Hay una corriente fuerte que les viene reclamando aclarar cuentas de prerrogativas, y sobre todo transparentar la elección de dirigentes, y han interpuesto recursos legales para tal efecto en el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (IMPEPAC).

Y es que del dinero ejercido nadie sabe nada, y de los procesos de elección interna menos, hay violaciones gravísimas a los estatutos y en lo que toca a fondos económicos. Es claro que si se avanza en la investigación van a tronar y por eso Albarrán anda como loco; dicen que hasta ofreciendo lana y candidaturas a los quejosos con tal de que se desistan.

Ojalá que no prosperen esas marrullerías porque sería muy lamentable que un partido que logró ganar la presidencia de la República y las elecciones en general en el 2018 con un apabullante porcentaje siga en manos de rufianes que se han despachado con todo en los cargos; pateando a los militantes que tanto han buscado una opción real.

Entonces, también van hacia un desajuste, consecuencia de «sus dueños» como en el PRD, y van a entrar en un pleitazo porque desde luego que los hermanos Salazar Solorio, que colocaron hasta a su madre y otro hermano en el Ayuntamiento de Cuernavaca; no van a soltar el control tan fácilmente… si apenas viene lo bueno.

Ahora veamos lo que ocurre en el PAN, pues como que ahí hay dos dueños; por un lado y con la dirigencia estatal en sus manos los también hermanos Martínez Terrazas, que de igual manera  todos los hermanos tienen hueso -ya sea de representación popular obviamente por vía plurinominal o en la comuna capitalina, porque se amafiaron con el perredismo del sexenio pasado y ahora con el vapuleado edil Antonio Villalobos, que pagó su apoyo con cargos en la comuna.

Por cierto, a ellos se les conoce como «la divina trinidad»; porque son tres consanguíneos que lo tienen todo, y por el otro lado una corriente que sobrevive: los conocidos como «la sagrada familia» que aunque a regañadientes encabeza el ex gobernador Marco Adame Castillo que siempre ha estado muy bien recomendado en la dirigencia nacional y que ahora se acomoda y acomoda a su hijo de esa manera.

Seguramente se van a dar hasta con la cubeta a la hora de repartir las candidaturas, y ya se asegura que uno de los Martínez Terrazas se quedará con la candidatura por Cuernavaca, así sepan que en esas condiciones podrían perder.

¿Y cómo andan en el PRI? pues prácticamente peor, aunque son cuatro o cinco las figuras políticas quienes lo controlan todo, uno de éstos quien fuera en candidato al gobierno estatal, Jorge Meade Ocaranza y su hijo; se hablaba del otro ex candidato al gobierno, Amado Orihuela Trejo, pero pareciera que ha anunciado que se va del tricolor.

¿Y por qué haría tal cosa? pues porque sabe muy bien que no tendría posibilidad por ese lado, ni de ganar una regiduría; están tan amolados, que nosotros diríamos que difícilmente ganarán un espacio de elección directa en el 2021, y Amado puede ser todo lo que usted guste pero no tonto, y buscará una opción donde tenga más posibilidades.

El resto de los partidos como son el PES o el PT, por ejemplo, son tan insignificantes y ridículos que ni la pena valdría referirlos; sin embargo, lo haremos únicamente para confirmar que tienen dueño; en el del Trabajo pues ese personaje de dudosa reputación y trayectoria: la ahora diputada local Tania Valentina Rodríguez, quien manda y dispone a su antojo ya desde hace tiempo.

Igualmente sabe que nunca ganarían en las urnas y, asegúrelo usted, no se arriesgará, pero como dueña del mismo organismo político se asegurará -lo mismo que Gayosso- una candidatura plurinominal a diputación federal o regiduría o intentará reelegirse en el Congreso local; no obstante tendría que ir por el voto social y eso no pasaría. Como ve, todos los partidos tienen un grupo o algunos personajes como dueños del mismo y sus intereses partidistas dejaron de ser los del pueblo. Hambrientos de riqueza y de poder no les importa ni guardar las formas, pasan por encima de quienes se opongan porque además, la mayoría, nunca se han ganado un peso con el sudor de su frente, sino que se han aprovechado de sus relaciones hasta familiares, o sea no son profesionistas o empresarios reconocidos que de ahí hayan pasado a la política, nosotros como contribuyentes los hemos mantenido desde hace tiempo y ganan por lo que obtienen en sus cargos o por lo que llegan a negociar por sus posiciones.

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