Como cárteles de la droga: Graco, Elena y Gayosso, delincuentes de cuello blanco.

Como cárteles de la droga: Graco, Elena y Gayosso, delincuentes de cuello blanco.

A menos de cuatro meses de terminar su sexenio, Graco Ramírez Garrido aparece ya en el escenario político estatal como el gobernador más repudiado que haya habido jamás, incluso por encima del general Jorge Carrillo Olea cuyo sacrificio en su cuarto año de gestión obedeció a diferencias con el entonces presidente de la República, Ernesto Zedillo y en cuyo conflicto el tabasqueño operó para la Presidencia.

Por lo menos en lo personal y, con base en sus antecedentes de mercenario político al servicio del viejo sistema, dejamos testimonio periodístico en el sentido de que las intenciones de Ramírez Garrido para con el estado no eran buenas. Ello durante el proceso electoral por la gubernatura en el 2012.

Lamentablemente no nos equivocamos y nos duele, porque más habríamos deseado que fuera todo lo contrario, pero las cosas salieron como las pronosticados entonces; el marrullero político ansiaba desde hace años gobernar la entidad para resolver la vida patrimonial propia y de algunas generaciones en adelante.

Por eso no perdió el tiempo, apenas asumió el cargo y puso en práctica toda su capacidad para corromper a todos aquellos que necesitaba para sumar fortuna con base en el erario y sin duda, el Congreso local era un espacio a controlar para ir cumpliendo metas en lo que toca a sus desmedidas ambiciones.

Pero como ocurre cada inicio de sexenio, su antecesor y cómplice electoral, Marco Adame Castillo, no le había dejado muchas reservas y debió recurrir de inmediato a una solicitud de crédito cercana a los tres mil millones de pesos.

A pesar de que tenía una bancada casi a modo en la Cámara, la mayoría de los legisladores de oposición cuestionaron sus intenciones y se opusieron a tan descabellada prevención. Desarrollo cualquier cantidad de acciones para vencer voluntades, fue aquí donde hecho mano de los oficios del entonces diputado Alfonso Miranda Gallegos, hoy preso por delincuencia organizada, para doblegar a quienes se oponían.

No pocos representantes populares debieron aceptar las regalías que ofrecía a cambio de sus votos, que era hablar de millones de pesos, y a los que seguían de necios les echó encima a Miranda Gallegos, que se apoyo en su pariente: Santiago Mazarí alias la «El carrete». Frente a tales amenazas, le autorizaron la suma exigida y además, sin el cumplimiento de normas vigentes en cuestión de endeudamiento.

Para acabar pronto, le dieron una especie de cheque en blanco que aprovechó plenamente para llenar las primeras maletas. A cambio ofreció al Poder Legislativo construirle su nueva sede por cerca de 500 millones de pesos, aunque ahora se diga que sólo fueron poco más de 350 millones.
¿Dónde quedo el resto? porque ya venía etiquetado de aquellos cerca de tres mil millones de pesos, sólo aparece la reconstrucción del estadio de fútbol Agustín «coruco» Díaz, cuyo presupuesto no supera los 350 millones, pero que fue facturado en cerca de 800. Y desde luego, el actual recinto legislativo que por cierto, sigue sin concluirse, porque únicamente se ha terminado el salón de sesiones y es muy probable que Graco se vaya dejando a medio andar la obra.

O sea, que Ramírez Garrido sólo podría justificar el uso de unos 700 millones de los cerca de tres mil.

Del destino de algo más de dos mil millones poco o nada se sabe. Pero ese fue sólo el primer crédito, ya con la actual legislatura vinieron otros tres y sumados todos alcanzan en promedio unos nueve mil millones de pesos, ¿cómo la ve?

 

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