Ausencia de políticos en la marcha por la paz

Con menos concurrencia que años anteriores, pero con la esperanza de que aparezca la cordura, la sensatez y los buenos sentimientos de quienes, por las razones que sean, vienen generando violencia en Morelos; se llevó a cabo la quinta marcha por la paz

El obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, encabezó a los ciudadanos que salieron a las calles a clamar por el cese al fuego, que ha privado de la vida a miles de personas, mayoritariamente jóvenes, de unos años a la fecha.

No se observó mucha presencia de políticos o figuras de partidos, que suelen aprovechar la oportunidad para jalar reflectores, y eso le dió más seriedad a los reclamos.

Como ocurre en cualquier tema de mucho interés colectivo, particularmente en las redes sociales, hubo aquellos que cuestionaron el que fuera la Iglesia católica la que acudiera al evento.

Hay sus razones para ello. Uno de los principales objetivos de las religiones es promover los valores, el amor entre los seres humanos, la bondad y la comprension, y es de considerar que la pérdida de todo lo anterior ha contribuido notablemente en la descomposición social y familiar que enfrentamos ahora.

Castro Castro al final de la marcha hizo un llamado a los jóvenes, a los gobernantes, morelenses, a contribuir con sus acciones, para vivir en armonía, dijo.

Y a pesar de que fueron parte de quienes posibilitaron que llegáramos a estos niveles de violencia, no faltaron personajes como el «líder» estatal del PRD, Matías Quiroz Medina, que buscó notoriedad en la movilización exigiéndole resultados en la materia a las autoridades actuales.

Sólo habría que recordar, para que usted tenga una mínima idea de hasta dónde estaban metidos los delincuentes en el gobierno pasado, que sujetos colaboradores del ex gobernador Graco Ramírez, sobrinos de Quiroz Medina, participaron en el asesinato de algunos estudiantes de la UAEM en la comunidad de Tucumán, en Tlaltizapan hace unos dos años.

Desde luego que por la consanguinidad con el ex funcionario lograron evadir sus responsabilidades; porque estaban protegidos por el propio gobierno.

Son parte de la maña, pero hoy demandan resultados, aunque es peligroso para ellos, porque siguen estando detrás de tan sucio negocio.

Difícilmente la expresión popular mostrada en las calles de manera pacífica y civilizada influirá positivamente en las conciencias de aquellos que han optado por el delito, pero no hay peor lucha que la que no se hace.

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