TERMINAR CON LA «MAFIOCRACIA»

*Lo que necesita México

Qué interesante descripción de Eduardo Buscaglia, presidente del Instituto de Atención Ciudadana, respecto de la gravísima situación que vive México; en torno a la delincuencia y la corrupción, en los más altos niveles político, económico y social.

El hombre parece tener muy clara la película que revela por qué vivimos en medio de un entorno realmente macabro, con un monstruo de perversidad de mil cabezas que nos ha venido empujando hacia escenarios verdaderamente catastróficos; que amenazan con la destrucción del propio país.

Se refiere a este fenómeno como «la Mafiocracia» y advierte que mientras no se logre desmantelar esa red en la que conviven políticos de los tres poderes del Estado y de los tres niveles de gobierno, con grupos o asociaciones «ciudadanas» que también abonan a la maldad y que, a su vez, son quienes alimentan a la delincuencia organizada; la nación se seguirá hundiendo.

Estima que nos encontramos en una oportunidad histórica de ir desvaneciendo las estructuras de ese entramado de perversidad que está detrás de la trata de blancas, del tráfico de órganos humanos, del exterminio de líderes y luchadores sociales, de los secuestros y asesinatos cotidianos.

Se refiere a obras de Astorga, de Carlos Flores; historias de polvo y sangre que dan cuenta de una delincuencia organizada de Estado e internacional, que nació desde el gobierno y que tiene cinco componentes: políticos del gobierno federal, gobernadores, diputados, senadores, la política en general y empresarios.

Recuerda los casos de personajes actualmente en proceso penal por presunciones de complicidad con la delincuencia de alto impacto como el de Genaro García Luna, en el gobierno del ex presidente Felipe Calderón, o de Emilio Lozoya en la administración de Enrique Peña Nieto, y asume que no se puede disociar a éstos ex funcionarios que cometieron delitos con los entonces ex presidentes de la República, necesariamente Calderón y Peña deben ser investigados.

Jueces, sicarios y policías están incluidos y hay que atacar de arriba hacia abajo. No puede haber causa penal contra Lozoya sin que se abra una contra Peña. Es delincuencia organizada y política. Toda causa por corrupción política es delincuencia organizada.

Cuando se acusa a alguien como García Luna o Lozoya, se está acusando a toda una red, que es la que posibilita toda clase de acciones contrarias al Estado de derecho. Deben ser maxi procesos, causas penales en red contra esas mafias.

La descripción que hace Buscaglia es muy importante porque da una idea clara de la dimensión que en nuestro país ha alcanzado la maldad desde el ejercicio del poder público, nos dice que es desde la misma Presidencia de la República desde donde se cometen esos delitos de lesa humanidad, y cual empresas transnacionales comercializan la compra-venta de personas y cualquier otra atrocidad casi inimaginable.

Por lo que hay una especie de reacción casi en cadena; que busca impedir el avance de investigaciones sobre personajes clave en la red de la «Mafiocracia»; dado que pone en riesgo a personajes que llegaron a encumbrarse en la cúspide del poder y que desde ahí, asumiéndose como «redentores sociales», eran los que realmente llevaron a México al desafortunado escenario en el que estamos.

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