TERCER Y ÚLTIMO AÑO

Comienza el tercer y último año legislativo en el Congreso del estado, los resultados hasta ahora son demasiado pobres; no hay nada de trascendencia que hallan legislado los 20 actuales diputados y diputadas, pudieran excusarse en que la pandemia los obligó a la suspensión de sus labores, pero la realidad es que nunca hicieron nada ni estuvieron a la altura de las circunstancias.

Ya de las promesas de campaña ni que hablar, se van diluyendo gradualmente al paso del tiempo; el mayor compromiso era revisar las acciones de corrupción del reciente pasado y, únicamente, seguimos escuchando discursos sin nada en concreto.

Quedaron bastante claros dos aspectos de perversidad del anterior gobierno y de sus antecesores; una sarta de diputados que se amafiaron con el ex gobernador Graco Ramírez para robar al estado con decenas de jubilaciones doradas en las que se usaron documentos falsos para la aprobación de sendas prestaciones que merecían revisión y revocación; además de sanción a los infractores.

Eso por un lado, por el otro pues no vemos nada que beneficie legislativamente a los morelenses; que finalmente son quienes cubren un presupuesto anual cercano a los 500 millones de pesos, y que merecen una respuesta que no vemos cómo se pueda dar.

¿Con base en qué los morelenses seguimos pagando impuestos prácticamente por todo sólo para que los políticos se den la gran vida? ¿hasta cuándo tomaremos consciencia y decidiremos en función de la calidad moral, capacidad y honestidad de los quieren representarnos en algún cargo de elección?

¿Qué hacen para merecer un ingreso muy por encima de los 100 mil pesos mensuales con vehículos, sistemas de comunicación personal, apoyo de otros servidores públicos y particulares que nosotros pagamos y toda clase de lujos? por lo visto nada y, acabaríamos preguntándonos…  ¿qué pasaría si por un tiempo se cancelara la existencia de poderes como ese que representan, por inutilidad, por la nula rentabilidad y resultados? pues usaríamos esos 500 millones que nos cuestan al año en cosas de mayor beneficio social.

Pero reiteramos, entran a su primer periodo ordinario del tercer y último año legislativo; o sea que ya se van, pero no sólo es eso; si en los dos años anteriores sólo protagonizaron confrontaciones entre grupos políticos, la mayoría de los diputados para el año que comienza seguramente mostrarán mayor ausencia porque empiezan a ver qué van a hacer después.

Es simple, como si realmente lo merecieran la mayoría de esos «representantes populares» quieren la reelección, o al menos que sus respectivos partidos políticos los tome en cuenta para otra candidatura, quizás a una presidencia municipal.

Comenzaremos a ver curules vacías y sólo unos cuantos asistiendo a las sesiones; porque ya andan haciendo campaña, ya ve usted a esa diputada del PT, Tania Valentina Rodríguez, ya anda como loca promoviéndose en todos lados, y por eso hasta el mediocre alcalde de Cuernavaca, Antonio Villalobos Adán, la ha invitado a sus giras “de trabajo” por la capital del estado para darse imagen mutuamente.

Los corruptos hacen grupo y se amontonan para seguir haciendo de las suyas, y es el caso con los personajes referidos; no han hecho más que beneficiarse de los cargos y hacer daño a sus gobernados o representados, pero sienten “que la tierra no los merece” y van por más.

Con esa calidad moral de políticos, éste estado y el país se seguirán arruinando; sin embargo, como electores tenemos la posibilidad de “cortarles las alas” en las urnas, pero quien sabe qué pasa que pareciera que no somos capaces de limpiar el ambiente gubernamental, de seguir así estamos fritos. ¿No le parece?

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