¿Siguen las componendas? Zona oriente; los ánimos encendidos

Por la cercanía de Morelos con el estado de Guerrero, territorio de añejas historias relacionadas al cultivo, venta y consumo de drogas; la región sur poniente de nuestro estado es considerada como un «foco rojo” en materia de delincuencia.

Basta decir que el municipio de Amacuzac es refugio del ‘cabecilla’ del cártel de «Los Rojos», Santiago Mazari, alias «el carrete».

Pero, por acontecimientos recientes, se advierte de un grupo muy pesado que opera en la parte oriente de la entidad; cosa que para nada sorprende, pero que llama la atención a partir de una intervención de las fuerzas federales y estatales en el rancho «La Esperanza», localizado en la comunidad de Moyotepec, municipio de Ciudad Ayala.

Los datos que al respecto se tienen refieren un operativo en el que se encontraron en este lugar drogas, armas y hasta una lista de presuntos políticos implicados, entre estos, un alcalde y un ex funcionario de la administración de Graco Ramírez, sin que hasta el momento se hayan querido confirmar los nombres.

Sabemos de la complicidad de políticos en ese sucio negocio; sin embargo, lo que inquieta es que se evidencian relaciones de autoridades actuales con la ‘maña’, lo cual se altamente reprobable.

O sea que ya estaríamos empezando mal. ¿Por qué? Pues se dice que se logró detener a uno de los implicados pero lo dejaron libre, por orden de un juez federal, que había ordenado el cateo, pero que salió con que se había equivocado y dió marcha atrás, no obstante la existencia del cuerpo del delito.

Si las cosas van a seguir igual que en el pasado, estamos perdidos; la esperanza de la ciudadanía con el nuevo gobierno era que acabaría toda esa perversidad y habría un esperanzador amanecer pero, por lo que se ve, no hay tal.

No por lo menos tras conocerse lo ocurrido en Ayala. ¿Y quién es ese es funcionario graquista? Y se supone que el alcalde implicado es de los recién llegados.

¿Porqué se les protege? ¿Quiénes están detrás de todo esto? Porque la red ha de ser muy grande. Y en el caso del juez federal, también estaríamos hablando de que es parte del poderoso cártel, tanto, que salió con que se había equivocado y que el procedimiento del operativo fue incorrecto.

Visto desde cualquier ángulo, el escenario se aprecia terrible y si a lo anterior le agregamos el conflicto de pueblos y comunidades en contra de la termoeléctrica, la cosa es aún más complicada; porque todo lo anterior ocurre más o menos en la misma región.

Morelos, por lo antes referido,  es tierra ‘sin ley’, a tal grado que los delincuentes vienen dando muestras de que han rebasado a las autoridades -en los tres niveles de gobierno- y mientras no nos den una muestra de lo contrario; aceptaremos que como ciudadanos vivimos en la indefensión.

Es por todo eso que mantenemos nuestra posición, en el sentido de que al acto conmemorativo del aniversario luctuoso del general Emiliano Zapata, el próximo ‪10 de abril‬, difícilmente podrá venir el presidente Andrés Manuel López Obrador, como lo tiene programado.

Por tantos conflictos, es que ya hasta se especula que el coordinador de Programas Federales en Morelos y «operador» del caso de la termoeléctrica, Hugo Erick Flores Cervantes, ya quiere tirar la toalla. ¿Será?

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