LA PRIMERA BUENA DE LA GN

Santiago Mazari Hernández, «el carrete» o «señor de los caballos».

Santiago Mazari Hernández, alias el «carrete» se movió impunemente durante más de una década entre los estados de Guerrero y Morelos.

Como cabeza principal del cartel de “los rojos», grupo criminal surgido a partir de la muerte de Arturo Beltrán Leyva en el 2009, pudo fortalecer esa célula al gusto durante el sexenio de Graco Ramírez.

La información de su detención por parte de la Guardia Nacional en un operativo que habría requerido de un enfrentamiento durante tres días, es de enorme impacto para Morelos y Guerrero.

Mazari es indudablemente responsable, mas allá de los delitos que se le imputan, de decenas, quizás cientos de ejecuciones registradas durante todos estos años en buena parte del territorio morelense.

Para acrecentar su poder y ampliar su influencia empujó a un terrible derramamiento de sangre, desde buena parte del poniente y sur de Cuernavaca, pasando por Temixco, Emiliano Zapata, Xochitepec, Zacatepec, Jojutla; mejor dicho, en todos los municipios del sur y poniente de la entidad. Paseaba a sus anchas en Amacuzac y otros municipios.

Los datos indican que más de una veintena de sus sicarios también se entregaron a las fuerzas federales, y con ello se espera que el grupo quede muy debilitado.

Hasta ofensivo resulta que, desde Cancún, el ex jefe policiaco de Graco Ramírez, Jesús Alberto Capella, aplauda su detención; por lo menos aquí en Morelos sabemos que por acuerdos con el ex gobernador, era quien lo protegía.

Pero, por otro lado, pudiera decirse que esta es la primera gran acción de la Guardia Nacional.

La apreciación es que a este capo se le acabo el manto de protección que le ofreció Graco.

El suceso muestra, por ahora, que no hay complicidades con estas nuevas fuerzas policiacas y ese es un excelente signo para los ciudadanos.

¿Cuál será la reacción? Seguramente no esperaremos mucho para verlo, el capo sembró células del crimen por todas partes.

Igual y algunos de esos cabecillas intenten tomar el mando e igual y vuelven a dividirse en grupos más pequeños como paso tras la muerte de Arturo Beltrán y Amado Carrillo.

Lo ideal sería que depusieran las armas y se extinguiera el cartel; no obstante, por ahora, habría que reconocerle la acción a la Guardia Nacional.

Meterse a esa región guerrerense conocida como Filo de Caballo no es cosa menor, es refugio histórico de criminales de muy alto nivel.

Muchos quizás ya no lo recuerden, pero hace años quien fuera jefe policiaco de Antonio Riva Palacio, Antonio Nogueda Carvajal, tras ser acusado de complicidad con el crimen se refugió ahí, y en el intento de su captura fue derribado un helicóptero de la PGR con altos funcionarios del gobierno.

Hay que ver el rumbo que tome el caso, pero es un tema que recién comienza y seguramente dará mucho de qué hablar.

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