EL AMPARO LO SALVÓ

Villalobos, con un pie en la cárcel

La justicia encontró culpables de cohecho y extorsión tanto al presidente municipal, Antonio Villalobos Adán, como al subsecretario de Protección Civil del municipio de Cuernavaca, Gonzalo Barquín Granados; de tal manera que luego de la comparecencia de ambos en un juzgado de Atlacholoaya el segundo fue sometido a prisión preventiva, mientras que al edil le prohibieron acercarse al Ayuntamiento y a las propiedades de sus demandantes.

Lo que salvó al figurín de alcalde fue que se presentó amparado, de otra manera habría corrido la misma suerte; sin embargo el juez consideró que no podía por ahora decretar su encarcelamiento porque estaría violentando un derecho otorgado por una instancia federal; no obstante el recurso es sólo temporal.

Es decir que de entrada las pruebas ofrecidas por la parte acusadora, a juicio de la autoridad competente, cuentan con sustento suficiente como para declararlos culpables; lo que indica que estamos ahora sí ante la real posibilidad de que Villalobos sea depuesto del cargo que de todas formas siempre fue inmerecido y de que pueda acabar al corto plazo tras las rejas.

Nos parece verdaderamente injusto que a la capital del estado se le castigue de ésta manera; porque el ascenso de Antonio Villalobos -un sujeto de malas mañas- que ya había sido despedido anteriormente del Ayuntamiento por extorsionador durante la administración de Jorge Morales Barud, y se montó azarosamente en la presidencia.

El hombre no es más que un mediocre y ladrón, y sólo la perversidad de los políticos lo llevó a esa posición; sin importarles las consecuencias que esto iba a generar para la capital morelense porque era claro que dicho individuo vendría a llevarse lo que más pudiera.

Nunca nos equivocamos cuando sostuvimos que el nivel de formación- por decir mucho- y de experiencia del edil era como para que fuera presidente pero de su cuadra, y a lo mejor era mucho, pero jamás para algo tan serio e importante como la comuna de Cuernavaca.

Pero no cabe duda de que aún en cuestión de maldad hay niveles, y estamos frente a personajes sin moral; sin valores ni sentimientos de responsabilidad como los que conforman el «cártel de los gracos» que nos dejaron este sujeto y ahora los capitalinos tenemos que pagar las consecuencias de las malas intenciones y ambiciones de este tipo de energúmenos.

El delito por el que -dicen algunos- se le acusa a Villalobos tiene fundamento y en 144 horas podría estar preso y depuesto del cargo. Pero además se antoja mínimo en comparación con otras imputaciones que ya se han hecho en su contra y están en proceso, como en el caso de la denuncia por desvío de recursos y enriquecimiento ilícito por unos 70 millones de pesos. Eso tan sólo durante sus primeros seis meses de «administración».

Y qué decir de los despidos inhumanos aplicados a unos 500 trabajadores de la alcaldía; lo que provocó que los afectados se mantengan en plantón afuera de las instalaciones de la presidencia municipal, y sumados esos tres aspectos al alcalde de marras se le tendrían que decretar unos 50 años de prisión, además de reintegrar lo robado ¿No le parece?

Está visto que lo que no tiene ni por asomo Villalobos Adán es pudor ni vergüenza, de otra manera ya habría pedido licencia antes de que lo revienten; sin embargo no lo va a hacer, porque aún en medio del lodo ya no desea para nada regresar de donde nunca debió salir, a la mediocridad en la que vivió.

Por las referencias derivadas de la comparecencia es cuestión de horas para que su situación legal se defina, y hasta este momento todo apunta a que será vinculado a proceso, y entonces ya en calidad de delincuente no puede seguir ejerciendo como presidente municipal. Tendrá que salir “por piernas”, pero por lo pronto no puede ingresar al edificio municipal y podemos decir que anda a salto de mata.

¿Te gustó el artículo?

Share on facebook
Share on twitter
SUSCRÍBETE al canal de Youtube y recibe los estrenos de las #columnas y el #opinómetro