PAÍS AL BORDE DEL QUEBRANTO

La única realidad es que al paso de los años, con la complacencia y complicidad de las autoridades de todos los niveles, se dejó crecer al monstruo hasta hacerlo indomable.

¿Quiénes permitieron el terror?

A estas alturas resulta casi imposible cuantificar el número diario de víctimas de la delincuencia, hay muchas que no se suben a las estadísticas; y fácilmente se podrían duplicar las cifras oficiales.

Como ciudadanos podemos decir que vivimos en medio del terror, con miedo e impotencia ante tantos hechos inhumanos, que siguen cobrando vidas a lo largo y ancho de la nación.

Para el caso de Morelos sí tenemos claro el parteaguas, un antes y un después, y este se dio a partir del asesinato -por parte de fuerzas federales-, de quien fuera el líder del Cártel de «Los Beltrán», Arturo Beltrán Leyva; ocurrido en las torres departamentales de «Altitude», en el año 2009, aquí en Cuernavaca.

Para el caso nuestro éste fue el inicio de «el calvario» que hoy padecemos de inseguridad y violencia.

Todo lleva a pensar que las «instituciones competentes» están rebasadas y que, como ciudadanos, estamos indefensos porque los criminales se mueven y actúan con absoluta impunidad.

Según el ex presidente Felipe Calderón que inició una «guerra» contra los mañosos; sin estrategia. Y hoy sabemos que incluso podría haber sido para proteger cárteles como el del «Chapo» Guzmán, con quien colaboraba nada menos que el entonces jefe de la Policía Federal, Genaro García Luna.

Claro, narcotráfico siempre ha existido en México, y muy visible desde décadas atrás; por ahí a partir de los 80´s, en el siglo pasado, en Morelos se empezó a hablar de la presencia de bandas y del territorio.

Pero a nivel nacional, fue con el comienzo del mediocre gobierno del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, 2006-2012, que las cosas se descompusieron.

Pero por lo menos había control vía «acuerdos y pactos» con los delincuentes; en éstos momentos los maleantes pululan por todos lados; cometen delitos graves a todas horas con armas largas y no le temen ni al Ejército ni a la Marina, los policías estatales y federales, son la burla de ellos y se mueren de la risa.

¿Habrá en el mediano plazo un poco más de control?

Tal vez, en menor grado, pero ahí estarán. En esta materia está científicamente probado que sin complicidad gubernamental, el de luto sería casi inexistente.

Así como están las cosas, francamente no vemos cómo.

Y, no obstante que desde el gobierno federal se sostiene que ahora sí se acabaron las componendas entre policías y delincuentes, seguimos viendo señales contrarias; claro que siguen las complicidades.

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