¿PRIMEROS PASOS?

Poner orden y aplicar disciplina en el servicio del transporte público de Morelos han sido una promesa incumplida por la autoridad desde hace décadas, como ocurre con la seguridad y delincuencia.

Cerca del año de 1986, el entonces gobernador Lauro Ortega Martínez dio vida a lo que hoy conocemos como Sistema de Rutas; porque antes el servicio lo ofrecían grandes autobuses casi en ruinas, que ocupaban casi una calle, y el usuario los denominaba «pulpo camionero».

Aquello ocurrió hace más de 33 años y no se ha hecho prácticamente nada desde entonces, por eso las cosas están de cabeza, ya que los políticos usan éste importante servicio público para hacer dinero y votos.

Lo hizo Antonio Riva Palacio, al final de su sexenio a finales de 1993, negoció cerca de tres mil concesiones con los permisionarios y lo secundó Sergio Estrada Cajigal a principios del 2006; sin embargo, fue el gobernador Graco Ramírez el que de plano llevó a una horrible descomposición al sector, entregando permisos sin límite alguno por lo menos durante dos ocasiones previas a las elecciones locales.

Al cierre de ese desafortunado gobierno, sólo a través del ex director del Transporte, Noé Sandoval, por cierto ya preso por esos hechos; se distribuyó o comprometió entre cinco y siete mil concesiones nuevas abonando en el desorden.

Es por lo tanto inaplazable establecer límites y recuperar el orden perdido. Hay algunas señales que van en ese sentido.

Primero, la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMyT) ya casi logra el objetivo de reemplacar al 100 por ciento el parque vehicular; algo que tendrá que reflejarse de manera positiva, porque los vehículos que circulan por la entidad deberán someterse a la legalidad; muchos lo hacen con duplicidad de placas, permisos falsos y otras “mañas”.

Segundo, en un acuerdo pactado con el estado de Guerrero, el titular de la dependencia, Víctor Mercado Salgado acordó con su homólogo de la entidad vecina frenar la autorización de permisos temporales, y ya el gobierno guerrerense acaba de informar que los suspendió a partir de los primeros meses de este año.

Acá, Mercado Salgado lo hizo hace apenas unos días, advirtiendo que todo aquel permiso autorizado durante el gobierno anterior quedó sin validez, y entonces no habrá excusas como para que las unidades continúen escudándose en ese documento, que se prestaba a muchas irregularidades.

La delincuencia usaba ese tipo de vacíos legales para transitar en autos robados y para cometer sus arbitrariedades en vehículos que no se podrían identificar. Igual y tampoco se acaba con esos instrumentos legaloides del todo, pero sí será ya más difícil que por lo menos en ese aspecto, continúen haciendo de las suyas.

Claro, lamentablemente no se avanzará demasiado, porque hay cientos, si no es que miles de permisionarios u operadores del servicio de transporte público, en especial taxistas; muy marcadamente en las regiones sur y poniente de Morelos, donde están metidos como corredores de droga o halcones de la delincuencia.

Es decir, desde Alpuyeca hasta Coatlán del Río pasando por Jojutla, Tlaquiltenango, Puente de Ixtla y hasta Amacuzac al sur de Morelos, muchos taxistas sirven al crimen organizado. Pero ese terreno ya corresponde en facultades e investigación a la Comisión Estatal de Seguridad, a la Fiscalía General de Justicia o al Ejército o la Policía Federal, cuando son delitos federales.

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