¿Y A DÓNDE VA EL DINERO DEL PUEBLO?

*En Justicia y Seguridad», el mayor derroche

Las condiciones económicas de la absoluta mayoría de los mexicanos son cada vez más precarias,  los cinturones de miseria crecen progresivamente; mientras la delincuencia no encuentra límites y mantiene en zozobra a la población.

Particularmente, en lo que tiene que ver con la prevención del delito, la seguridad y la justicia; pareciera no haber límites en lo que a recursos económicos se refiere, y lo inédito y curioso es que haciendo cuentas y observando los escenarios se antoja que desde hace tres lustros, cada peso que a ello se destina es dinero tirado a la basura, los índices de delitos de toda índole crecen sin control por temporadas.

Hoy, bajo la nueva administración federal, se nos ha informado de cómo desde cúspide del ejercicio del poder en nuestro país se abusó desmedidamente de los recursos naturales, financieros y de bienes de la nación para pasar a manos de políticos desvergonzados; algunos empresarios voraces y desde luego de los mismos capos de la delincuencia, que amasaban riqueza con dinero público, en una alianza de perversidades.

Sobre el tema de la Justicia y la Seguridad un medio informativo nacional se han publicado cifras, datos y fechas que muestran en efecto que este tema sirvió para desviar sumas económicas casi inimaginables, por parte de las administraciones comprendidas entre el 2005 y el 2018.

Interesantísimo artículo firmado por Alejandro Gertz Manero, Fiscal General de la República, titulado «gastos desmesurados” da resultados catastróficos y refiere que en esos años, anteriormente mencionados, se destinaron 3.5 billones de pesos a la Seguridad, pero el número de delitos creció en un 135.7  % al pasar de 14 a 33 millones de delitos anuales, y un 99 por ciento de impunidad.

Claro, dichas cifras son nacionales, pero si hacemos una revisión de lo que en Morelos ocurrió en esos mismos 13 años, hay una semejanza clara; anualmente el único presupuesto que se duplicaba era el de Justicia y Seguridad, y las cosas continuaban empeorando.

Sí, esas fortunas casi inimaginables no servían de nada ¿entonces cuál era la utilidad para el pueblo de tanto dinero invertido? ¿realmente se canalizaba a esas funciones o, igual que a nivel federal, era una puerta abierta para robar a manos llenas de parte de quienes nos gobernaban?

Aquí, durante el sexenio anterior, se construyeron dizque tres cuarteles policiacos; uno de éstos destinado a una academia de policía que es el único que medio funciona, ubicado en el poblado de Alpuyeca.  

Se gastaron unos 300 millones de pesos, además se edificó un C-5 que, de acuerdo a los discursos, era el último grito de la moda, y con todo lo anterior la delincuencia estaría frita y acabada.

¿Y cuál ha sido el resultado? lo vemos diariamente, más delincuencia y de la “pesada”, no de malandros “de ínfima”; capos y sicarios por todas partes. ¡Ah! y también se habló de la compra de mil 200 videocámaras que serían los ojos mediante los cuales ningún “malandro” escaparía de la ley.

Lo que ahora se documenta es que, como prácticamente todo, esas estructuras fueron para justificar el descarado robo de miles de millones de pesos. Para que termináramos peor que antes en lo que a justicia y seguridad se refiere; porque ni las cámaras han atrapado a los “raterillo de cuarta” que andan por las calles, ni las corporaciones policiacas mejoraron en nada en la famosa Academia de Policía cuyos cursos eran igualmente para desviar dinero.

Pero más allá de todo lo aquí expuesto, como ciudadanos nos seguimos preguntando ¿y en dónde termina el dinero del pago de impuestos de nosotros como contribuyentes? Porque aquel que va a seguridad es un recurso perdido, pero tampoco hay obra pública; los ayuntamientos y el gobierno estatal están endeudados hasta el cuello y a nosotros no nos regresan nada.

Todavía hasta hace unos 25 años se hablaba en las alcaldías de un 60 por ciento de inversión y 40 de gasto corriente; por lo menos así sucedió hasta el trienio de Alfonso Sandoval Camuñas 1994-1997 y hubo mucha obra pública, por algo sigue siendo considerado el mejor alcalde que haya tenido la capital. ¿Y hoy? Nadie, ningún edil quiere decir cuál es la proporción presupuestal que dedica a obras y mantenimiento, y cuánto a gasto corriente.

Pero tampoco hace falta que lo informen, sólo caminando las calles veamos cómo está Cuernavaca, muriendo poco a poco.

Y bajo éstas circunstancias ¿para qué nos sirven los poderes y los tres niveles de gobierno? ¿estaríamos mejor sin ellos? ¿por qué se han multiplicado las instancias gubernamentales a tal grado, que ya no alcanza nuestro dinero para mantener a toda esa burocracia? que además busca perpetuarse en el poder.

Hay que pagar prácticamente por todo, y si no lo hacemos hasta a la cárcel podemos ir a parar, pero lo que les entregamos no lo volvemos a ver; mientras, cada tres o seis años hay nuevos millonarios a expensas de nuestro sacrificio. No obstante, seguimos tolerando a esa bola de ratas, cuyas ambiciones no tienen límites.

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