ESPERANZA SILVER: INVERSIÓN PARA LA REACTIVACIÓN ECONÓMICA DE MORELOS

Ante la crisis y el desolador panorama financiero que se avecina en particular para Morelos las inversiones privadas son oxígeno puro a las economías locales, y un motor para la reactivación de actividades económicas.

Para Morelos, la explotación minera puede ser fundamental para salir del problema económico en que se encuentra pues hay una inversión de gran magnitud en puerta; que ofrece para los sectores productivos del estado y para quienes requieren urgentemente de un empleo bien remunerado, una luz al final del camino.

Tal y como quedó ya establecido la industria minera en México es considerada una actividad esencial, por lo cual las empresas mineras podrán volver a operar y producir, con las medidas sanitarias que aseguren la salud de sus trabajadores.

Por lo anterior, y aunado a la crisis económica que padece Morelos y que se ha agudizado por la contingencia provocada por el coronavirus, cobra especial valor la llegada de la minera Esperanza Silver a la región de Tetlama, poblado del municipio de Temixco. De hecho, esta inversión estimada en 450 millones de dólares, que serán distribuidos en una temporalidad 10 años, es la única que se asoma hacia Morelos como segura, lo que la ubica como un elemento clave para la reactivación del estado.

La subsidiaria de la empresa Alamos Gold Inc. cuenta con la concesión y los permisos necesarios para iniciar operaciones bajo un concepto que la propia empresa ha denominado como “Nuevo Modelo de Minería Social y Ambientalmente Responsable”, ya que promoverá el desarrollo comunitario sustentable con tres ejes: Derechos humanos, Tejido Social y Protección ambiental.

Este Nuevo Modelo de Minería se encuentra alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU, para un crecimiento económico con respeto al medio ambiente y a las comunidades.

Esta inversión, busca transformar una zona marginada con altos índices de analfabetismo, en un polo de desarrollo con empleo directo a personas de la comunidad y zonas aledañas; con un impacto regional a partir de la generación de cadenas productivas, proveedurías que se activarán, y el cumplimiento del pago de impuestos, derechos y servicios que fortalecerán las finanzas públicas estatales y municipales.

Ante esto, vale la pena considerar lo siguiente:

· La minería es una de las actividades más reguladas en nuestro país

· Al concluir el proyecto minero sus expectativas de producción, en el caso del Proyecto Esperanza, se tiene considerado la construcción de un parque turístico temático en Tetlama que sea administrado por las personas de la comunidad; lo que les daría una opción para la continuidad económica.

· La actividad minera no es un cheque en blanco, para que empresas mineras hagan uso indiscriminado y a su criterio del subsuelo mexicano. De acuerdo con la Ley Minera vigente el gobierno federal está facultado para administrar los recursos materiales del Estado por medio de concesiones, que constituyen el derecho de un particular o empresa a explorar y explotar los recursos minerales del subsuelo; siempre y cuando lleguen a un acuerdo, de conformidad con las comunidades ubicadas en la zona.

·   Bloquear la actividad minera no es proteger el medio ambiente y los recursos naturales, en realidad, lo que se hace es frenar oportunidades desarrollo; evitar que cientos de personas obtengan un empleo y que una región se quede condenada a la pobreza y la marginación.

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