Morelos y el país sumidos en la descomposición

Salvo dos o tres entidades federativas, el país se encuentra sumido en la anarquía y la descomposición; la perversidad, sobre todo en la mayoría de políticos, no parece tener límites.

Aunque habría que aceptar que también al interior de la sociedad crecen o prevalecen los actos de corrupción.

Parece pues que de unos años a la fecha se elevó desmesuradamente la deshonestidad, y eso nos ha llevado a cosas terribles como un índice de criminalidad jamás visto.

¿En verdad los maleantes son mayoría? consideramos que a pesar de todo, aún es más la gente noble, buena y con valores; sin embargo, estamos siendo apabullados por los otros.

¿Y a qué se debe? bueno, será quizás porque aunque son menos, disponen de mayores medios e instrumentos para hacer el mal.

Veamos; muchos políticos con cargos importantes en los tres poderes y en los niveles de Gobierno, son viles delincuentes, están amarrados o ne tratos con los mañosos cómo ya hemos comprobado hasta con videograbaciones.

Muchos de quienes ejercen el poder público disponen a su antojo del dinero público, para amedrentar a quienes por diversas cuestiones o para comprar conciencias dan dinero.

En esa asociación de perversidad, los políticos de rapiña y los delincuentes disponen de poderosas armas, capaces de competir con las del Ejército o de la Marina; nosotros como ciudadanos estamos indefensos y a su merced.

Al nuevo gobierno hay que recordarle que la mayoría de mexicanos votaron por ellos precisamente por el compromiso y la oferta electoral de que perseguiría a esas lacras, tanto a criminales como a narcos, además de a los politiquillos ratas.

Podemos advertir que las cosas no parecen haber cambiado mucho; aún se observan mafiosos en las estructuras de gobierno y de representación popular.

Podemos asegurar que en el Congreso local de Morelos, y en el de la Unión; hay personajes al servicio de los cárteles de la droga, el secuestro y la extorsión.

Esto derivado de que los responsables del asesinato de la joven, hace unas semanas, en el antro llamado Sophía, ubicado entre Avenida Domingo Diez y Paseo del Conquistador; en Cuernavaca, son dos hermanos los agredidos, uno funcionario en el Congreso y otro en el Ayuntamiento de la capital uno, da fe de cómo esas células podridas están metidas en mandos oficiales importantes.

Aún abrigamos esperanzas de que las cosas mejoren gradualmente, algo que se antoja difícil, porque curiosamente los antes referidos están ahí por influencia de cuadros de Morena.

En esto último, hay que ver las medidas que se tomen una vez que los sujetos vienen siendo evidenciados de ser parte de grupos de la delincuencia organizada, pero es casi seguro que intentarán protegerlos, los beneficios deben haber alcanzado a otros niveles.

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