A propósito de la huelga en la UAEM

Como ya hemos analizado con anterioridad, el problema financiero de la universidad autónoma del estado de Morelos no es nuevo, pero tampoco se generó por el gobierno saliente como mucho tiempo se nos quiso hacer creer.

Por el contrario, obedece al descuido financiero y administrativo en la institución, sus sindicatos y administrativos voraces que tienen varias prestaciones y demandas contractuales y no en contrato que son excesivas, como el pago de vacaciones a jubilados y la falta de previsiones para crear los fondos de pensiones y jubilaciones.

Además, se generó un crecimiento sin planeación ni respaldo que, fue bien visto por los jóvenes por el aumento de la matrícula y en el número de los planteles; que se extendieron por 23 de los 33 municipios de Morelos; pero que también provocó un gran hoyo en las finanzas institucionales.

Ahora hay muchísimas más escuelas y centros de investigación y posgrado, pero de poco sirven si no cuentan con instalaciones propias, maestros u otras previsiones como laboratorios o áreas de cómputo, etc.

La máxima casa de estudios de Morelos debe tener una mejor salida que estar dependiendo año con año de sus relaciones con los políticos o “personajes” que luego pretenden ser incluidos en las matrículas como catedráticos o para cursar y concluir sus estudios truncos, como pago de favores o en componendas con negocios turbios.

Morelos tiene el potencial para contar con una universidad de primer nivel, que aproveche la ventaja de ser una de las que más espacios y catedráticos o investigadores comparte con la UNAM. Se han sentado las bases, solo falta impulsarla verdaderamente, con un presupuesto ajustado a su nueva realidad, sin permitir que se vuelva a convertir en “botín político”.

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